Q-Rings aero. Montaje y primeras sensaciones.

Llevaba un par de años detrás de este artilugio, surgido de la cabeza de unos ingenieros españoles, y por fin lo tengo. De toda la gama que tienen, el escogido el 53-39 Aero.
Hasta ahora llevaba un 52×39 en la cabra, que combinado con un piñon de 12, y 11 en situaciones extremas, (Pálmaces con viento de culo), iba bastante sobrado. El caso es que mi combinación de piñones favorita es el 12-25, más que nada porque tiene el 16 (que es con el que mejor ruedo) y un 25 “por si acaso”. ASí que suponiendo y esperando que el año que viene consiga un poco más de fuerza en las piernas y me habitue a la larga, el paso natural es coger un 53.
El 54-40 me parecía ya demasiado para mi fuerza y para mi forma de pedalear (con cadencias altas).
Y aero… pues porque ya puestos a mejorar la aerodinámica y sobretodo, la estética, porque 15€ de más, ¿no?

Hasta ahora nunca me había ni planteado cómo se cambian unos platos. Montarlos es muy sencillo. Hasta yo pude… otra cosa es cómo ajustar el desviador.
1.- Desmontar los platos anteriores. Sólo es cuestión de quitar los 5 tornillos de las bielas (con cuidado de no perder las tuercas que caen por el otro lado).

Plato 105:

Plato 105 sin tornillos:

Y así quedan las bielas. Montadas en el eje, pero sin platos:

Ahora toca montar los platos. Tienen 5 posiciones, marcadas con varios agujeritos alrededor de los agujeros correspondientes. Recomiendan utilizar la posición 3, que es la neutra. Yendo hacia los extremos, se puede buscar más cadencia, o más fuerza. De momento, empezaremos por lo neutro.

Posición 3, y en ese taladro es en el que enganchamos el tornillo que sale de la araña (en este caso, dejando el pedal hacia abajo).

Tema importante y que a mucha gente le está dando problemas por no leer bien las instrucciones: Los platos Q-RING interiores tienen unas cajeras para alojar las cabezas de las tuercas, este lado del plato debe quedar mirando hacia el cuadro.

Hasta aquí, todo bastante fácil. El problema surge ahora. Al ser los platos ovalados, la distancia que había con desviador ahora desaparece cuando pasa el lado largo del plato… Hay que levantar el desviador, lo que supone destensar el cable, y que todo el cambio se descuadre. Momento de rendirse e ir a la tienda.

Resultado final:

Sensaciones:

La gente dice que hay que hacer algunos kilómetros para acostumbrarse. A mí me pareció que para el segundo ya iba andando normal. Sí que se nota que los puntos muertos, esas veces que la biela suena porque se te ha quedado “parada” arriba y le pegas un golpe para bajar, han desaparecido. El pedal pasa mucho más fácil por la parte de arriba, y entre que es 53 yen el lado del empuje casi 55, ahora me sobran piñones por todos lados. Pero bueno, espero que entre el gimnasio que empezaré a hacer en septiembre y horas de bici (ahora estoy hecho un asco), le pueda sacar partido de verdad. Creo que he acertado con la compra.

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Ajustes varios en la cabra. Acoples y cambios.

Tras una hora y media “suave” con Borja, con un viento asqueroso, pero la cabeza fría sin pensar en series ni nada, me he ido dando cuenta de cosas que no llevaba bien en la cabra. Más o menos ya las sospechaba, pero ahora es el momento de cambiar cosas sin miedo.

1.-Manillar inclinado para abajo. Muy agresivo y muy “cool” como dicen ahora, pero incómodo al pasar los kilómetros, tanto acoplado (dolor de muñecas) como con las manos en las manetas (me iba hacia adelante).

2.-Acoples cortos. Desde el primer día llevaba las extensiones del manillar en la posición más retrasada, y cuando iba bien tumbado me tenía que agarrar de las palancas de los cambios. Las he sacado unos dos centímetros para adelante, tras pelearme con el sistema de ajuste del Deda Kronos.  Tiene dos formas de apriete: un cierre con abrazadera estándar en la parte izquierda de la foto y una rosca en la derecha, que según se mete va apretando la pieza metálica para aprisionar la extensión. Está bien pensado, pero hubiera sido mucho más sencillo si hubiera tenido una llave inglesa grande para girar la rosca.

En la foto se puede apreciar la diferecia (el antes y el después).

También se puede ajustar lateralmente la posición de los apoyacodos, y los podría cerrar algo más, pero la verdad es que creo que ya llevo los codos bastante juntos, y me iba a cansar bastante de hombros.

3.-Cambios. Llevaba el buje “flotante”. O sea suelto. La rosca de la derecha se me había soltado y el buje tenía capacidad de desplazamiento lateral… En fin.Que llevaba dos meses así, y pensaba que era normal.

Tras apretarlo, el buje se queda en su sitio, y ya “sólo” he tenido que ajustar el “front derailleur”, desviador delantero:

y el “rear derailleur”, con los tornillos que tiene cada desviador según ilustra el manual de Shimano online.

Queda un tema más importante que tengo en la cabeza, pero lo dejo para más adelante.

El Rasillo de cameros. Análisis.

Ya han salido las clasificaciones, que han confirmado lo que más o menos me esperaba.

Natación: 11.00, parcial 12 (nunca había salido tan delante) que si están bien medidos, supondría nadar a 1.28. Muy bien. Yo creo que sería una de mis mejores nataciones, y estando bastante peor que en otros momentos de la natación, peeero:

Ciclismo: otra vez parcial 12, pero a más de 4 minutos de Iván y Gorka, que iban a relevos y yo sólo todo el rato, pero sigue siendo una barbaridad. En Lekeitio me metieron dos.

A pesar de ir a 173 ppm, 7 ppm por encima de mi media habitual en sprints, sólo hice 245w (268 normalizados), que es peor de lo que he hecho en estada distancia en toda la temporada… Rivas y Corella incluidos.

Running: Sin más: 16.58 (le di tarde al botón pero creo que no llegan ni a 4.5 km, aunque duros como ellos solos, con mucho rato a más de 4.30 en la ida), a medio minuto de Gorka, y recortando poquito a Eric Soria, que era el que me precedía. Iba a 180 ppm y ya no daba más de mí.

Conclusión: pasado de rosca, hice lo que pude (incluso más) en la natación, pero en la transición perdí mis pequeñas opciones, y los 20 km sólo, fuera de forma, fueron una agonía, aunque corriendo mantuve el tipo. Llegan a ser dos kilómetros más y me hundo.

Así que A DESCANSAR!!!

Xterra Velocity.

Tenía ganas de cogerme uno de los denominados “trajes trampa”, y aprovechando una oferta de Xterra, que en verano saca una cada 3 días, me decidí a comprarlo por 99$ (talla SLO, que ya quedamos en su día que Xterra es la mía, y más si no tiene mangas).  La idea era conseguirlo para el triatlón de Madrid, hacer más gasto con alguno del equipo que cogiera algún otro neopreno, y conseguir gastos de envío gratis. Como nadie se decidió, al final tuve que pagar gastos de envío.

Eso sólo fue el principio. Ahora, parece que Correos a subcontratado a una empresa llamada Speedtrans, que para todos los paquetes, te hace pagar el IVA, y además los gastos de “gestión y Manipulación”, unos 20€, con lo que la tontería me salía por 155€, y el chollo ya no lo era tanto. Pero la cosa no acabó ahí. Encima, me perdieron el traje, que no sé si sigue dando vueltas por España o ya ha vuelto a USA. El caso es que les conté la historia a los de Xterra y enseguida ( ya había pasado mes  y medio desde que hice la compra), me mandaron otro a coste 0€…. Hasta que llegó a las manos de Speedtrans, y otra vez otros 45€ por IVA (a pesar de que no he pagado por él, como reflejaba la factura)  + “gastos de gestión y Manipulación”. Total: 200€. Fantástico.

Para terminar de joderla, me llegó un día más tarde que Pálmaces, y en el triatlón de El Rasillo, sorpresivamente, se nadó con neopreno… Pero bueno, a lo que vamos, que aparte de competir con él, también quería ver cuánto se ganaba con él y lo probé en la piscina de 50 m del Estadio. El protocolo fue de 5×100 c/1.45 con 5 minutos entre series. La primera con traje y la segunda a pelo. Los resultados fueron los siguientes:

1.26;1.29;1.25;1.28;1.29. Media 1.27

1.26;1.31;1.32;1.32;1.30. Media 1.30.

Aparte de las diferencias de ritmo dentro de cada serie, consecuencia de mi baja forma, llegué mucho más descansado con el traje, ya que no se nota la pesadez de hombros que aparece con traje de neopreno.

Con un traje de neopreno, puedo hacer bastantes en 1.24, por lo que podría decir que  (en series cortas) con traje de neopreno sacaría entre 6-7 segundos, y con traje trampa, 3″. Me quedaría hacer una tirada larga, con los dos trajes, para ver la diferencia cuando la fatiga empieza a aparecer en los hombros en el caso del neopreno. Supongo que lo dejaré como muy pronto, para septiembre.

Para terminar, decir, que hace un par de días comprobé para mi sorpresa que desde Xterra me habían devuelto el importe de uno de los trajes, por lo que se ha reducido bastante el coste del asunto, aunque lo que me joroba bastante es no haber podido probarlo en carrera.

El Rasillo de Cameros. Crónica.

Para terminar la temporada, tras la pequeña decepción de Pálmaces quería hacer un último sprint, (mi distancia) para terminar con mejor sabor de boca. Por coincidencia de las fiestas de Vitoria no iba a poder correr ni en Castro ni en Pamplona, que son dos carreras que quiero hacer, pero por las que no voy a renunciar a estar con mis amigos en uno de los mejores días del año.

El clasificatorio de Valladolid era el primer objetivo. Quería correr en Élite, para probarme y ver por dónde andaba, pero no me encontraba lo suficientemente bien nadando para hacerlo en condiciones y me daba mucha pereza ir hasta Valladolid de víspera + hotel + gasolina + 30€ de inscripción. Del rollo de los grupos de edad, ya estoy un poco quemado. No entiendo por qué si pagas lo mismo que los élite, tienen que tratarte peor y más, tras no incluirme en la lista del mundial que sacaron en función de la clasificación de Madrid, en la que hice 2º y selelccionaron a gente que quedó muy detrás de mi.

Además, encontré un pequeño anuncio de una carrera que se iba a hacer en el Rasillo de Cameros, que no tenía ni idea de dónde estaba, pero que podía ir perfectamente en el día. Era la primera edición, y siempre he dicho que tengo debilidad por los equipos que se lanzan a organizar una carrera, así que mi mejor forma de apoyarles era inscribiéndome.

Vista la poca repercusión que parecía tener la carrera y una ausencia de lista de inscritos, por algunos días pensé en que correría poca gente y que incluso tendría opciones de ganar. Pero éstas se desvanecieron en cuanto llegué y me bajé del coche. El primero al que vi era Unai Yus. Pues nada, a intentar hacer podio. Bajo a recoger el dorsal y veo a Iván Gil y Gorka Bizkarra. Nada, ni podio. Y para terminar, llega Jesús García Colás… Nada. A intentar hacerlo lo mejor posible y ya está.

Boxes pequeños y apretaditos. 115 participantes y boxes de barra, en los que está vez mi bici entra sin problemas. La bici empieza cuesta arriba y no hay que correr apenas por boxes. Me pienso mucho no poner las gomas, para evitar momentos como el de Pálmaces. Pero no sé muy bien por qué, tal vez porque ya me he acostumbrado a hacerlo así y punto, decido ponerlas.

Primera sorpresa del día. Natación con neopreno, así que el traje trampa con el que tantas vueltas he dado últimamente, se queda en la mochila. Es algo que me perjudica, porque no creo que mucha gente allí tuviera este tipo de traje y creo que nado mejor sin neopreno, pero bueno. Es lo que hay. Caliento unos metros, bien, a gusto. Estoy bastante nerviosillo. Me pongo detrás de Iván y Gorka, Jesús es inalcanzable. En los sprints de este año me han sacado entre 20 y 30 segundo, por lo que creo que a pies, con poca gente molestando tengo que ser capaz de poder seguirles, y me olvido de ponerme en primera fila.

Salida. uN par de golpecillos, pero me encuentro cómodo, me hago hueco y me coloco a pies de Iván que lleva un traje azul bastante reconocible. Ni por un momento me planteo intentar cambiar. Me mantengo ahí, y luego en la bici ya veremos si les aguanto.

Los  últimos metros de la natación se me hacen un poco pesados, y noto que tengo que esforzarme un poco más de lo necesario hasta entonces, pero salgo donde quería estar, que con la bajada de volumen e intensidad de la natación en los últimos dos meses está bastante bien.  En cuanto me pongo de pie, me doy cuenta de que he forzado más de lo habitual. Salir delante no me ha salido gratis.

La cuesta de boxes me cuesta lo suyo (valga la redundancia), pero no pierdo más que un puesto, porque Gorka que ha salido justo detrás de mi, me pasa bastante ligero.

Me quito el neopreno rápido y salgo de los primeros de mi grupito, pero aquí empieza otra vez el desastre: salto encima de la bici, pero al llevar el 39×23 puesto, el impulso que consigo con el inicio de la primera pedalada, no es suficiente, no acierto a ponerme la segunda zapatilla, se rompe la goma y la condenada empieza girar como una loca. Se me cae la plantilla (no me di cuenta hasta que metí el pie), pero no me paro y sigo intentando acertar a meterla. Tal vez tenía que haber seguido algo más con el pie encima de la zapatilla, pero la salida tenía una cuesta bastante maja… Y lo que decidí en ese momento fue intentar meterla. Me cuesta como 3 o 4 intentos, con lo que el grupo se me va, y con ello las opciones de estar delante de verdad.

Cuando acaba la cuesta del acceso al club naútico y salgo a la carretera, veo que he pasado de 174 al montarme (que ya eran altas), a 182 ppm (96%). Casi nada. Y ahora tengo que ponerme a perseguir a un grupo de 6 que veo por delante y que no van muy bien. A ello. Igual que en Pálmaces, no me veo mal, tampoco bien, pero el pulso sigue altísimo y no baja de 176 ppm. Me olvido de watios, pulso y todo, y me dedico a sufrir y concentrarme en recortar la distancia, que creo que lo estoy consiguiendo. Me cruzo con Jesús que va primero, con Iván y Gorka que van tas él muy rápido y luego ya viene el grupo.. Joder, sin hacer mucho voy noveno, tras pasar a algunos que se han ido quedando del grupo.

Antes de llegar a Ortigosa, me adelanta Yus, que me ataca al adelantarme en lugar de pedirme que colabore para ir a por los de delante. Yo creo que es un error por su parte, porque corre más que y yo, pero bueno. En la subida a Ortigosa, menos de un kilómetro pero durita, adelanto a 3 ó 4, por lo que ya voy sexto. Y ya sólo hay un chico al que podría coger. En el último giro de 180º, que da inicio a la subida de vuelta hacia el pantano, llego con todo metido, 52×12, y no me da tiempo ( o no tengo reflejos) para intentar quitar el plato antes del giro, así que lo hago como puedo, sin irme al suelo, perdiendo un montón de tiempo en la arrancada, en la que una pareja que me persigue casi se me echa encima. Por fin quito el plato y atiro para adelante, mirando hacia atrás y decidiendo no  esperar.

T2. Tampoco me da tiempo a pasar la pierna por encima del sillín. Es lo que tiene que la sangre no te llegue bien a la cabeza, y bajo como puedo.

Zapatillas, GPS, Gel y a correr, otra vez cuesta para arriba. Su puta madre. Vaya cuestón.

Dolor brutal de cuádriceps, la pesadilla de Pálmaces vuelve a mi cabeza, pero por fin, afloja un poco (que no termina) la dichosa cuesta.  Tras el primer kilómetro, veo que la cosa tiene bastante pinta de que los puestos van a quedarse tal como están salvo que alguien pete del todo, pero yo no estoy para remotnadas espectaculares, y los que van por detrás tampoco. Así que me dedico a concentrarme en la técnica en el tramo de subida, no fallar, controlar un poco el pulso, hidratarme como puedo y disfrutar el último kilómetro de la temporada, con un 6º puesto que me sabe bastante bien.