Test aerodinámico de cascos en bici de carretera. Specialized Evade vs Kask Mojito.

Tras el éxito del test aerodinámico de bicicletas de carretera, por todo lo que pude aprender y de la correspondiente entrada por el número de lecturas en el blog (más de 800 en un día, ¡¡gracias!!),  aprovechando que estoy empezando a coger un mínimo de forma física y tenía un par de horillas el domingo por la mañana, madrugué para estar en el velódromo a las 8 de la mañana y hacer una prueba que tenía ganas de hacer desde el año pasado pero no pude hacer por la pubalgia: Probar el Specialized Evade, con fama de ser el mejor casco “no de crono” o carretera. Una solución intermedia entre el casco de carretera estándar y el casco aero de cola “de toda la vida”, más propio de uso en cabras.

En muchas pruebas anteriores (Atmos vs Advantage , Javellin vs Advantage vs Mojito) ya comprobé las mejoras que ME aporta un casco aerodinámico en la cabra. Insisto una vez más en la utilización de la primera persona del singular. Son ganancias que salen en MI postura. No a todo el mundo le tienen que salir igual.

Con mi casco aero estoy muy contento (salvo los problemas de caída del visor) y no tengo intención de cambiarlo. Pero quería saber si estoy regalando Watios en la bici de carretera (BH G5, la Orbea ya la he devuelto 😦 ) con mi casco, Kask Mojito, que es bastante ventilado pero muy compacto.

 

Hice el protocolo de ensayo ya habitual, que creo que tengo bastante depurado y  que me  da bastante información y razonablemente fiable: 2 repeticiones de 3 tandas de 3 km con cada casco, alternándolos para que en caso de variación de condiciones ambientales, los números no se resientan. En cualquier caso, desde hace un tiempo, la temperatura de cada serie la tengo en cuenta en el cálculo de la densidad del aire, y el viento (si lo hubiera) en principio se compensa al ser velódromo (forma de hipódromo).

En cualquier caso, antes de ir a los datos, reseñar que ir al velódromo a esas horas en Vitoria en otoño, suele ser sinónimo de niebla y frio (ente  2 y 5ºC) en este caso, pero eso añade estabilidad al test (aunque le frío resta velocidad).  También obliga a llevar más ropa, con el consiguiente incremento del CdA respecto a lo que me dí en el test de la Orbea Aero y también menos velocidad. Para terminar de ralentizar el tema, rodé con cubiertas Vittoria Rubino y cámaras de Butyl. De ahí las diferencias de velocidad con el test de agosto. Bueno, al tema:

tabla1

Y como resultado final:

tabla2

es decir, empate técnico. ¿Sorprendente? Sinceramente, yo me esperaba más del Evade. En cualquier caso,  creo que tiene que funcionar mejor en una posición más tumbada, donde la cola quede menos expuesta, o más bien, mejor acoplada con la espalda.

Si David Pardal vuelve a dejarme el casco, le daremos una segunda oportunidad y lo probaremos en la cabra dentro de unas semanas, cuando tenga mi postura en la cabra un poco más definida. Si funciona bien podría ser una buena opción para carreras sin drafting con temperaturas muy altas (>28-30ºC) donde la falta de ventilación de los aeros puede penalizar… Pero desde luego, en la bici de carretera, seguiré con el Mojito: más cómodidad y ventilación para la misma resistencia aerodinámica.

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¿Bicicleta aerodinámica vs bicicleta escaladora? Respuestas con la Orbea Orca Aero.

Desde hace unos años, la mayor parte de marcas punteras tienen en sus catálogos dos modelos o tipos de bicicletas en su gama “top”: las llamadas escaladoras/ligeras y las aero.

Cervélo fue de las primeras que hizo esto con la serie R para las escaladoras y la serie S para las rodadoras o aerodinámicas. Specialized con la Tarmac y la Venge y Canyon con la Ultimate y la Aeroroad también tienen dos modelos y son muy visibles por estar en equipos UCI Pro Tour.

Desde que los fabricantes consiguen con “facilidad” cuadros por debajo de 1000g gracias principalmente a la mejora de los métodos de fabricación y sobre todo, por el aligeramiento de componentes y ruedas, no es difícil (siempre que tengas dinero para ello) tener una bici por debajo de los 6,8 kg de límite de la UCI. Llegados a este punto, alguien piensa… “Pues igual, en lugar de andar poniendo lastres en la bici, podemos poner más material en algunas zonas del cuadro y hacerlo más aerodinámico” (y también más bonito).

A partir de aquí nos encontramos con la posibilidad de elegir entre los dos conceptos de bicicleta mencionados:  la bici ligera, (entendiendo por bici ligera la de cuadro de alrededor de 850g)  y la aerodinámica que suele rondar los 1100-1200g. De momento, nadie ha conseguido fabricar un cuadro aero con el peso de una bici “escaladora”.

Esto se ocurre  porque para tener la máxima rigidez posible con el mínimo peso, se buscan tubos de sección circular para las áreas que trabajan a torsión y cuadradas o rectangulares para las áreas que trabajan a flexión, y estos no son los perfiles más aerodinámicos precisamente. Por otro lado, cuando se pretende prolongar algunas zonas del cuadro para dar continuidad aerodinámica con la rueda, se está añadiendo material que normalmente no aporta nada en rigidez.

Inevitablemente, surge la duda entre los aficionados… ¿Cuál de los dos conceptos es mejor? ¿Por qué Sagan ha corrido con la mayor parte de carreras con la Specialized Tarmac y no con la Venge? ¿Por qué Valverde sube con la Canyon Aeroroad y Quintana lleva siempre la Ultimate? ¿Gustos y manías personales? ¿Malas experiencias? ¿Obligaciones de las marcas que pagan un pastizal a los equipos por llevar sus bicis? ¿Peso? ¿Mal frenado en los casos de frenos integrados? Como casi siempre en este blog, voy a responder con números a estos interrogantes.

Más que nada, porque yo mismo me he encontrado en esta disyuntiva este verano. Tenía el ojo echado a la nueva Orca de Orbea que se presentó en verano de 2016. Por fin un cuadro que rompía con las tradicionales formas de tubos de sección romboidal de Orbea utilizando formas mucho más eficientes estructuralmente. El modelo tope de gama (OMR) lleva también la horquilla freeflow de la que tenía datos de túnel de viento, y se queda en unos 850 g de peso en el cuadro.  (No tengo muy claro de qué talla ni en qué estado, pero eso pasa en casi todas las marcas). Los números de rigidez eran muy buenos y las opiniones de la gente que la tenía, también.

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Peeero  cuando ya casi estaba decidido, presentan la nueva Orca Aero en el Tour 2017.

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 Muy similar en formas a la AeroRoad de Canyon y a la Foil de Scott que me cautivó en la Eurobike de 2015 y aplicando conceptos que son muy sencillos, pero requerían dar un paso más en la ruptura con la línea de diseño tradicional de Orbea. Por un lado, buscaban aerodinámica y supuestamente se consigue con el concepto de horquilla Freeflow ya presente en la Ordu y en la Orca OMR en la que se abren las vainas para que el flujo de aire de la rueda no interfiera con el de la horquilla. Pero además, son la primera marca (creo) que se aprovecha de la derogación de la absurda regla de la UCI que no permitía relaciones de aspecto mayores de 3:1 en ningún perfil y se la aplican a la parte más importante: la horquilla.

Por otro lado,  en el tubo diagonal se opta por un perfil truncado tipo Karman,

https://youtu.be/X7LXd80eRQY

 cuyo principio de funcionamiento está perfectamente explicado en la web de TREK y que se encuentra ya  presente en muchas bicis que están diseñadas para cumplir el reglamento UCI. En su día hice algunas simulaciones en CFD, (Xflow) y no es exactamente igual que el perfil al que intentan sustituir, pero se le parece bastante.

Pero además, se busca la máxima rigidez. Para eso, lo mejor son los tubos anchos, Y como los que más trabajan son el diagonal y las vainas, pues nada, buena sección al diagonal (con borde de ataque redondeado tipo Squoval de Cervélo) y vainas bien altas.

Perfil Squoval de Cervelo

Medidas del tubo diagonal de la Orca Aero: 80×46

Así de simple, pero a la vez, así de difícil de encontrar en el mercado. Y para terminar, simplicidad en los frenos. Nada de integraciones. Los frenos tienen que frenar y los que mejor frenan son los de doble pívot. Punto.

Todo esto, lógicamente, implica un aumento de peso, que este caso es de unos 350 g respecto al cuadro Orca OMR.

Bueno, esto era la teoría. ¿Y la práctica?

Pues con mucha suerte, conseguí que Orbea me dejara una de las primeras Orbea Aero talla 57 que han llegado a España para probarla. Los de Marketing de Orbea no son tontos, y las bicis de test las montan con lo mejor de lo mejor: el nuevo Durace Di2 9100 con cambio automático y semiautomático, ruedas Vision full carbón de perfil 55 con tubeless y el manillar Metron 5D que además de aerodinámico, integrar la potencia  y ser plano, permite meter la centralita del Di2 en su interior.

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Había leído unas cuantas reviews de esta bici, pero como en casi todas, me había quedado prácticamente igual. Así que he intentado poner mi granito de arena para poner cuantificar las posibles mejoras.

Las preguntas a responder serían: ¿Es realmente más aerodinámica? ¿Penaliza realmente esa diferencia de peso?

Para responder a la primera, sólo conozco una forma de hacerlo: pruebas en velódromo abierto. Está claro que los túneles de viento son más precisos, pero los resultandos varían en función del ángulo de incidencia y las marcas siempre dan el más favorable, que tal vez nunca sea el real. Así que opto por probar las cosas en las condiciones más reales posibles.

El primer test consistió en probar la Orca Aero contra mi bici actual la BH G5.

Para una vez que me dejan una bici, intenté hacerlo lo mejor que pude y para que el test tuviera el menor error posible intenté fijar el mayor número posible de variables. Como bien sabemos, el 80% de la resistencia aerodinámica se debe al ciclista, así que invertí unas horas en el rodillo para dejar las dos bicis con las mismas medidas.

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Superposición de las posiciones en las dos bicicletas.

-Idéntica altura de sillín

-Idéntico retroceso

-Idéntica altura y avance de manetas. (potencia de 130 en la G5 a la que le tuve que dar la vuelta y manillar “con potencia” de 120 en la Orbea, pero las manetas de Shimano tienen mucho más avance que las Record)

Aun así, aunque estas medidas sean clavadas, siempre se puede tender a ir más agachado con una bici y con otra y falsear el test. Pero cuando uno hace tropecientas vueltas a 270-280w (para mí son muchos a estas alturas), la cabeza no da para pensar en esas cosas y sólo piensas en mantener la cadencia y tu cuerpo tiende a ir a la postura que más te lo facilita.

Además del stack y el reach (medidos hasta las manetas) igualados con las medidas anteriores,

-Misma anchura de manillar (420 mm)

-Misma ropa (corto arriba y corto abajo, dato importante como veremos más adelante)

-Mismo casco (Kask Mojito)

-Mismo bidón (cilíndrico de 800cc) con el mismo peso (no bebía de él). (Una bici con tubo diagonal KVF pide a gritos un bidón aero pero creo que hubiera sido darle mucha ventaja a la Orbea)

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-Mismas ruedas, Vision Full Carbon de 55 tubeless (las cambiaba de una a otra)

-Pedales P1 de Powertap

-2x(3 repeticiones de 3km con cada bici y cambiar de ruedas) a unos 270w

Y a dar vueltas. Lo primero que noté es una estabilidad mucho mayor en la Orbea, sobre todo en las curvas, pero bueno, a los números. Los resultados fueron los siguientes.

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Lo que hago en estos casos, como no se puede clavar exactamente ni la potencia ni la velocidad, es sacar el CdA y a partir de ahí hacer los cálculos que sean necesarios.

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La diferencia me pareció bastante grande, así que unos días más tarde repetí el ensayo pero con otro triatleta y otra bicicleta. En este caso una Giant Propel con manillar plano, también de 420mm.

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El protocolo fue el mismo, pero con más repeticiones y a más watios (lo que es tener al ciclista en forma).

El resultado fue el siguiente.

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En la última tanda el triatleta se cambió de chaqueta, de una gordita y amplia a una ceñida.

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(no es motivo de análisis de esta entrada, pero cuando menos llamativo cómo baja el Cda en 0.045 por cambiar de chaqueta..)

La diferencia entre la Orbea Aero y frente a las otras dos bicis es muy constante. Alrededor de 0,013 de CdA. ¿Eso cuanto supone? Para comprobarlo lo mejor es fijar todos los parámetros menos uno. Por ejemplo: 270w, con un CdA de 0,301 (cojo el que sale en condiciones más cercanas a las de carrera, que es con traje corto) y 270w con un CdA de 0,314. Por ejemplo, con la calculadora de aeroweenie:

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Con esos 270w con la Orbea Aero iría a 38,2 km/ y con la G5 o la Propel a 37,7 km/h. 0,5 km/h de diferencia que son 50 segundos en 40km. 1,25 seg/ km.

La otra manera de verlo es, cuántos watios ahorro para ir a 38 km/h? Introduzco los 38 km/h en la calucladora y me salen: 9,6 w de diferencia. Que ya son watios…

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Vale. La Orbea es más rápida. Pero sabemos que pesa más que un cuadro “ligero”. Unos 350-400 gramos. ¿Cuánto supone en esta diferencia de peso en una subida?

Lo más real hubiera sido compararlo contra una bici mucho más ligera en un puerto. Pero, no tengo una bici de menos 7kg… No tanto, pero la G5 sí es más ligera. No sé si sólo el cuadro o por los compontes,  pero en mi caso 7,3 kg de la G5 con Record mecánico 10v de 2008 frente a 7,6 kg de la Orbea Aero con Durace Di2, manillar plano, etc. (ambas sin pedales)

No pude hacer esa comparación directa. Bueno, sí y no. La hice pero en días (años) diferentes, por lo que no es válida directamente. Lo que sí he intentado hacer es validar las ecuaciones que solemos utilizar para estas cosas. ¿Por qué digo validar? Porque son modelos simplificados, donde se supone que el peso está uniformemente distribuido, que no hay aceleraciones, que todo es constante, etc,..

El análisis fue el siguiente. En 2016, con “la no hernia” recién aparecida pero todavía en forma, estuve de vacaciones en Tossa de Mar e hice el circuito del triatlón de Tossa que se celebra en septiembre. Un circuito muy duro a la vez que bonito. Hay dos subidas. Una primera corta (Camí de Can Mundet) y bastante abierta a viento, y otra más cerrada, donde no entra aire, más larga y con diversos cambios de dirección (que si hubiera viento compensaría una dirección con otra) Subida a Sant Grau. Este año estuve también, pero esta vez con la Orbea Aero y repetí el circuito.

He comparado en ambas subidas los tiempos y los watios (con la de Sant Grau dividida a su vez en varios tramos) . Cómo era de esperar debido a mi lamentable estado de forma en 2017, en 2016 subí más rápido, pero también con más potencia. He asumido una diferencia de peso de 500 g entre las dos bicis y el mismo CdA para ambas, algo mayor que el obtenido en el velódromo, porque subiendo se va más erguido, a veces de pie, etc.

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Finalmente, he utilizado esos datos de velocidad, pendiente, etc, para meterlas en las ecuaciones de la potencia y ver cuál sería el valor de potencia previsto para cada velocidad obtenida. Como se puede ver en la siguiente tabla, es que la diferencia entre el valor real y el previsto, no tiene desviaciones de más de 10w, pero lo más importante, que la diferencia de la potencia medida y la potencia calculada, a dos velocidades distintas, en cada tramo es de entre 0 y 3 watios. Es decir, menos de un 1% que es la precisión del medidor de potencia. Es decir, prácticamente iguales.

Una vez validado el modelo de cálculo de las ecuaciones, lo que hago es calcular cuánto se pierde en función de la pendiente, para la diferencia de CdAs obtenidos en el velódromo (+0,013) y 1 kg en lugar de 0,5 kg del que he venido hablando, para que la diferencia de peso.

Y el resultado es el siguiente.

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La conclusión es que con una diferencia de peso 1 kg, una bici aerodinámica frente a otra no aerodinámica (tanto la Propel como la G5 las considero aero, por lo que la diferencia respecto a una “escaladora” estaría a favor de las aero), la ligera toma ventaja a partir del 4% de desnivel de pendiente. Pero para compensar la pérdida que ha podido haber en un tramo llano (1,25 seg/km), hay que irse hasta el 7% de desnivel. Es decir, si en una carrera tuviéramos 10 km de llano y 10 km de subida, para que fuera rentable llevar la “ligera”, la pendiente de los 10 km tendría que ser como mínimo del 7%.

La única carrera en la que he competido de esas características es el triatlón de invierno de Isaba, donde se sube Belagua, pero sólo son 6 km por encima del 7%. Así que ni por esas.

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perfil de cronoescalda.com

Como he dicho al principio, este ejercicio lo hice para mi propio autoconvencimiento. Me ha parecido interesante y lo comparto en este blog, como suelo hacer cuando aprendo algo que me parece que lo es.  Llevo años “luchando” contra leyendas urbano-ciclistas, tipo “la inercia de las lenticulares”, “el viento cruzado con las lenticulares te tira”, etc… Y ya paso bastante del tema. Cada uno que piense y haga lo que quiera. Para el caso que nos ocupa, creo que está claro: para un triatleta, donde los puertos rara vez son de pendientes mayores de 4-5% de media y longitudes nunca mayores de 10 km, siempre es mejor bicicleta aerodinámica; y entre bicis aerodinámicas también hay diferencias. Más de lo que me imaginaba.

Las bicis de menos de 7 kilos pueden tener sentido cuando te estás jugando una etapa en una llegada en alto en un puerto del 10%, pero creo que hay datos de sobra para creer que para la mayor parte de los casos, el peso en las bicicletas está sobrevalorado.

 

Balance 2017. Mi temporada más difícil, la de la pubalgia.

Ahora, Strava, Garmin Connect, Sporttracks, Golden Cheetah o cualquier otro programa sirven de diario de entrenamientos, pero me gusta hacer un balance en el que interpretar los datos, lo que ha pasado durante la temporada. No todos los años consigo hacerlo, pero sí tengo unos cuantos (ver 2015) y me gusta echar la vista atrás de vez en cuando y pegarles un repaso. Cada temporada se compone de muchas experiencias, anécdotas, percances y me gusta refrescar la memoria con ellos.

Este año ha sido el más “peculiar” de todos desde que empecé a entrenar en agosto de 2001. Como ya sabréis los echáis un ojo a este blog de vez en cuando, en agosto de 2016 tuve que dar por terminada la temporada repentinamente por una “hernia inguinal” que terminó siendo una pubalgia con edema óseo incorporado. Una inflamación de la inserción del recto abdominal, “luego” fue acompañada de otra inflamación en la inserción del aductor largo…. Y así me he pasado un año. Un año sin saber qué puñetas era lo que realmente tenía, y todavía preguntándome por qué me pasó. Porque no consigo entender que 4 días antes de no poder dar dos pasos corriendo, estuviera haciendo un olímpico a tope en Colindres. He aprendido bastante, de anatomía, de cómo funciona la sanidad privada, de cómo se escurren los bultos, de cómo te recomiendan infiltraciones de plasma con alegría, de falta de responsabilidad, etc. No voy a tratar este tema ahora y no sé si lo haré en el futuro.

Prefiero quedarme con lo positivo. Prefiero quedarme con que si me hubieran dicho en septiembre que iba a estar un año sin poder correr (de verdad que lo habría agradecido) probablemente nunca hubiera imaginado que iba a ser un año positivo para mí. El multideporte tiene estas cosas… Por primera vez en mucho tiempo dejé de pensar como triatleta y pensé como nadador (aunque sin abandonar mi espíritu de triatleta). Si en 2016 me apunté a los Masters de natación como complemento a los entrenamientos de natación y con idea de mejorar mi primer sector de natación, el enfoque este año era diferente. Quería mejorar en la piscina. Si luego salían las cosas en aguas abiertas, mejor, pero lo que me importaba era la piscina. En octubre dejé de correr definitivamente, y hacía algo de bici de vez en cuando para intentar no perder del todo las piernas y no coger peso.

Tras los campeonatos de España de natación de invierno en Mallorca en los que conseguí mejorar todas mis marcas, en marzo, por fin, en Fisioterapia Igaro ya me dijeron que me olvidara de competir este año en triatlón. Me costó un poco asimilarlo, pero me mantuve en el enfoque de la piscina. Se abría el objetivo del campeonato de España de verano máster en piscina larga. Sabía que era algo que no se me daba bien y eso lo convertía en un reto que me motivaba. Al final no fue mal, como ya expliqué en mi entrada anterior y aprendí mucho.

Por último quedaban las travesías. No he tenido mucha suerte con esto… La primera, MDK Swim de Mundaka, suspendida. La travesía “familiar” del Judizmendi en el pantano de Ullibarri fue bastante bien llegando a un minuto de Arizti, que el año pasado me sacó tres minutos… Pero luego, la travesía de Ea también se suspendió por mala mar, en la del Paseo Nuevo me hicieron ir a una boya que no estaba en el recorrido y la de Itzurun –Zumaia me salió muy mal tras una salida pésima en la que todos mis defectos salieron a relucir.

Este final me ha dejado un regustillo amargo, pero no quiero que empañe toda la temporada en la que he mejorado un montón sin entrenar mucho más en el agua que en las temporadas anteriores (378 vs 350 km, salen a 500 m/semana de diferencia).

 

Tampoco me gusta la autocomplacencia, y he estrenado la Garmin Virb Ultra 30 en la piscina sacando unos vídeos bastante chulos y delatadores… Algunos fallos he corregido. Otros siguen ahí.. Y tras tres semanas fuera de la piscina, la semana que viene empezamos a intentar mejorar de nuevo.

Por último y desde luego, no menos importante, 12 meses después, ¡he empezado a correr!. Salidas que no llegarían casi ni a calentamientos en condiciones normales, pero ya no tengo molestias corriendo ni en bici, aunque se me resiente un poco el ligamento inguinal tras el ejercicio, pero parece que voy viendo la luz, así que si no pasa nada, en 2018 estaré compitiendo en mi primer año como V1.

El tema del récord de la hora queda aparcado, pero no quiere decir que no vaya a entrenar en el velódromo con la bici de pista ni mucho menos. Durante el tiempo que estuve entrenando en otoño de 2016 ya vi el CdA que tengo y los watios que puedo hacer, y sobre todo lo lejos que estoy de rodar a 45 km/h. Entrenaré para reducir el primero y aumentar los segundos, porque el entrenamiento en velódromo me parece buenísimo, pero teniendo en cuenta que tengo unas limitaciones físicas que me condicionan sobre todo en la búsqueda del mínimo CdA. De esto hablaremos más adelante y, probablemente, mucho

2018 promete ser, por lo menos, un año interesante.

Campeonato de España Máster de Natación, Badajoz 2017. Análisis de diferencias de ritmo en piscina de 25 y 50m.

El pasado mes de julio tuve mi bautismo en competición en piscina de 50 m en el Campeonato de España Máster de Natación, celebrado en Badajoz. Ya intuía que la piscina de 50 no se me iba a dar muy bien, pero desde la primera carrera ya vi que las diferencias con respecto a mis marcas de piscina de 25 no eran las que esperaba y mucho menos las que pone en las tablas de conversión oficiales:

Fuente: http://www.lacorchera.com

800 m libres

Empecé el Campeonato el jueves con el 800 y un batacazo moral mayúsculo, al menos con un tiempo mucho mayor de lo esperado: 10’55” (10’18 en 25 + ¿15’70?= 10’33’). 10’18” era el tiempo que hice en Mallorca, pero hacía un mes había hecho un 1500 en 19’36, pasando el 800 en 10’19…

Total, que me tiré al agua (bastante más fría que en Vitoria (¿?)) , y en el paso del 200 tuve que dejar de intentar seguir a la cabeza (se supone que iban con marcas parecidas a la mía) porque si no, no llegaba. A partir de ahí, no me vi mal, ni con la sensación de dejarme nada como me pasó en Mallorca. Pero cuando al terminar vi el tiempo en el marcador electrónico no me lo podía creer. Penúltimo de mi serie, con 10’55”.

Esta “sorpresa”, la consiguiente comida de tarro durante todo el día y tras hablar con mi entrenadora, me obligó a  hacer un análisis de tiempos propios y ajenos para no venirme abajo desde el primer día e intentar entender lo que estaba pasando. Lo primero que pensé era  que los 7 días de piscina de la semana anterior no me habían ido bien a pesar de ser pocos metros, pero no me sentía cansado.

La comparación de tiempos respecto a los pasos en cada 100 de Mallorca era la siguiente:

Parece que empecé demasiado fuerte, (mis brazos ya lo avisaban), y cuando decidí levantar, la diferencia ya es más o menos de un 7% (unos 5seg/100!!). La diferencia se mantenía hasta el final, por lo que el cansancio no era un factor determinante.

De mis rivales/compañeros de grupo de edad, tenía la referencia de Bruno González y Alberto Pérez. A Bruno (extriatleta del SVC de antes de que empezara yo en el tri) le conozco del año pasado y también hemos coincidido un par de veces esta temporada. El año pasado me ganaba fácil en 800 y travesías, mientras que según se acortaba la distancia de la prueba yo me iba acercando. Sin embargo, este año le estaba ganando y en el 1500 de Santurtzi le saqué 58 segundos (casi 4 seg/100) .

A Alberto le conocí en Mallorca este invierno, donde me ganó en todas las pruebas por un segundo y está más centrado en travesías. No me volví muy loco mirando a más gente.

Después de ver sus tiempos, aquí ya empecé a pensar que Bruno era un fuera de serie en piscina de 50, y nada mejor en piscina de 25. (me lo confirmó él al día siguiente). Por su parte, Alberto me dijo que había entrenado poco… Joder, pero yo había llegado bien!

Ahora, algo más tranquilo, he ampliado el análisis al resto de gente de mi grupo, aunque ya menos en detalle. Como se puede ver en la siguiente tabla, tampoco es que esté tan lejos del resto. Salvo Aguado, el resto (incluso los de nivel más alto) están entre el 4 y el 7%, que más o menos es 3 y 5 segundos el 100. También creo que hay que tener en cuenta que la piscina de Son Hugo es un piscinón, y la de Badajoz no tanto… Además de que el agua estaba bastante fría y los dos primeros días andaba un vendaval bastante serio (aunque se va en los dos sentidos). Creo que en una buena piscina cubierta de 50, estas diferencias serían algo más bajas.

400 m libres

El viernes era el 400. Una prueba que se me da algo mejor, y donde en Sopelana bajé 3 segundos mi marca dejándola en 4’52”. Salí algo más controlado, llegué justito al final con lo sensación de haberlo dado todo pero cuando miré al marcador, el disgusto fue parecido al del 800: 5’12”02. Así que de nuevo a analizar.

Se puede ver cómo esta vez salí más controlado que en el 800, pero la diferencia sigue por encima del 5%, esta vez 5,6 que suponen 4,14 seg/100.

En los dientes de sierra de la curva de arriba se puede ver perfectamente en qué largos íbamos contracorriente y en cuáles teníamos el viento a favor.

¿Y comparando con el resto de gente? Pues analizando los tiempos de Bruno y Alberto, parece que me faltó algo de “punch” al final, pero por lo menos le gané al Alberto J . Creo que está mejor nadado que el 800.

Como se puede ver en la tabla, las diferencias en la gente de mi grupo vuelven a estar entre un 4 y un 7%, que suponen entre 2,5 y 5 segundos el 100. De nuevo estoy en la parte alta de la desviación, pero no soy el peor, y conseguí ganar (por poco) a Alberto y Castellano, que me ganaron fácil en Mallorca.

200 m libres

Como ya he dicho antes, estos análisis no las había hecho tan en detalle en Badajoz, pero sí había mirado lo suficiente como para ver por dónde iban los tiros. Así que con un poco más de moral, fui el sábado a por el 200m libre, en el que creía que mi rendimiento iba a caer menos.

Me la jugué y salí fuerte. Casi no llego, pero quería arriesgar y me salió “bien”. Repito análisis de nuevo:

Como se ve en la siguiente gráfica tabla, el perfil de la curva es completamente diferente al resto. Se me va un poco al final, pero los valores son más bajos que en el 800 y el 400.

Con respecto a Bruno y Alberto, de nuevo estoy entre los dos, un poco más cerca de Bruno, pero fui el único que hizo el último 50 más lento que el tercero.

Y con respecto al resto de fondistas de mi grupo de edad y algún velocista más que he tenido que añadir a la muestra porque no todos nadaron el 200:

Por lo que por primera vez en lo que iba de Campeonato, mi empeoramiento en la piscina de 50 no era peor que la media.

Vídeo del 200 para aligerar la lectura. Calle 1:

100 m libres

Para terminar, el domingo nadé el 100. Aquí ya se nada con velocistas, es la prueba que menos preparo (nada) y esto es otra historia. No tenía nada que perder y volví a arriesgar en el primer 50 viendo que el sábado había ido bien.

Por completar el análisis de forma análoga a las pruebas anteriores:

Resumen

De lo que se trataba en esta entrada era de:

  1. Hacer un repaso de mi participación en el Campeonato
  2. ver las diferencias entre mi rendimiento en piscina de 25 y 50 metros. Probablemente habría que ampliar el estudio a otras piscinas de 50m, porque como he mencionado antes, la de Badajoz y las condiciones que había no la hacían nada rápida, pero esto es lo que hay de momento.
    Para eliminar la variable de los posibles diferentes estados de forma, he metido en la comparación a varios compañeros (mejores que yo) y he promediado los resultados. Finalmente, comparo mis resultados con los del promedio. La tabla resumen sería la siguiente:

Se aprecia claramente cómo la diferencia entre las marcas de piscina de  25 y la piscina de 50 (insisto, la de Badajoz), aumenta al aumentar la distancia de la prueba, estabilizándose en el 400. En lo que a mí respecta, estoy por debajo del empeoramiento en el 100 y el 200, en la media en el 400 y peor en el 800. En líneas generales, creo que el balance global del Campeonato es positivo en cuanto a las marcas y muy positivo en lo que he aprendido.

No sé si volveré a competir en piscina de 50, ya que el verano que viene espero estar compitiendo en triatlones… Pero bueno, ahora ya sé a qué tablas tengo que hacer caso.

Garmin 920xt. Aguas abiertas.

Tengo un Garmin 920xt desde hace un año y medio. A estas alturas me parece un poco ridículo hacer una “reviú” de este reloj cuando creo que ya lo conoce todo el mundo.

Sólo voy a decir que estoy encantado con él y que las novedades que tiene más importantes para mí respecto al 910xt del que ya hablé en su día son:

  • Sirve como reloj. Un poco aparatoso, pero la batería dura fácilmente 5-6 días, se carga muy rápido en cualquier enchufe y enseguida te acostumbras a su tamaño.
  • Conexión Bluetooth, que te permite subir los entrenamientos con el móvil a Garmin Connect, de ahí a Strava y, si tienes tappiirik, a cualquier otro servidor o lugar de almacenamiento (Dropbox en mi caso) mientras te estás duchando.
  • Sirve como pulsómetro para el agua con la cinta HRM-Tri, o con la HRM-Swim. Las dos cintas funcionan bastante muy bien. La HRM-Tri es una cinta estándar que tiene también las métricas de carrera (que creo que he mirado una vez en todo este tiempo) mientras que la HRM-Swim, es más rígida para que no se mueva en el agua. Cumple perfectamente esta función, pero no es tan cómoda como para usarla todos los días. Los datos de pulso se graban en la cinta y al terminar el entrenamiento (justo al dar al stop o a posteriori con la opción Download Heart Rate) se pasan al reloj. Al contrario de lo que mucha gente piensa, sí puede dar el dato de pulso instantáneo. Sólo hay que sacar el pecho (la cinta) del agua ya que la señal Bluetooth no se transmite bajo el agua.
  • Pantalla de descanso para la natación que se activa automáticamente cuando haces lap y te muestra el tiempo de que llevas de recuperación, así como el “repetir cada” que suma el tiempo del intervalo anterior más el descanso, por si haces series cada c1’45”, entre otros. También puedes añadir el tiempo del intervalo anterior, etc.
  • Pantalla de Técnica, para que el tiempo que pasas haciendo remadas, pies, etc, no compute en la media total de ritmo del entrenamiento.
  • “alerta de vuelta” en bici, que es una pantalla de resumen de intervalo en la bici, para ver, por ejemplo, los watios medios y el pulso medio durante 10 segundos al final de la serie.
  • Botón rápido para calibrar el sensor de potencia una vez que lo ha detectado, sin necesidad de entrar al menú de Configuración.
  • Posibilidad de ajustar la longitud de la biela.
  • Más robusto que el 910xt.

Hay gente que ya se está pasando a modelos posteriores. Fenix, 735, etc.. Yo de momento no voy a hacerlo. El Fenix pesa demasiado para nadar y el 735 creo que no aporta nada ya que el pulso por infrarrojos sigue sin medir bien y los números son más pequeños.

Pero este post es para mostrar la capacidad y/o limitaciones del modo de aguas abiertas, que es una cosa que me tiene un poco loco desde hace unos años (2012) Swim Mode Garmin 310xt, Análisis Garmin 910xt, Garmin 910xt 1 año después .

Garmin tiene un algoritmo de cálculo sigo sin conocer para calcular distancias en aguas abiertas, pero que se basa en que coge menos puntos (alrededor de un punto cada 50 m), pero sin pérdida de la señal.

La otra opción que hay es poner el reloj en modo de carrera o de ciclismo, cogiendo muchos más puntos. El resultado es el siguiente.

Lo que yo hago es:

  1. pasar el tcx a Google Earth y medir con la regla o la ruta, en línea más o menos recta, ya que no me interesa los metros que he nadado haciendo eses, si no lo que me ha costado ir de A a B. Ir recto es parte del juego.
  2. Considero que la medición en Earth es correcta y establezco el error en la medición de distancia

Lo he hecho sobre diferentes distancias y el resultado es el siguiente.

Conclusión: La medición de la distancia en el modo aguas abiertas, y por extensión, la del ritmo, “vale” para distancias de más de 500m; a partir de 1000m lo clava y para menos de 300m es mejor no mirarlo, o buscarse otro sistema. El modo de bici es una opción porque apenas pierde la señal, pero tampoco termina de ser fiable del todo. Creo que la mejor opción sigue siendo el modo de aguas abiertas para poder tenerla información de la frecuencia de brazada y mirar los ritmos de las series cortas en casa con el Earth, o memorizando la distancia real entre algunos puntos (boyas)

Las aguas abiertas y yo.

No nos llevamos bien. Me gusta nadar en aguas abiertas, pero termino desesperándome después de cada competición, bien sea triatlón o travesía, año tras año.

Supongo que habré hablado de esto mil veces ya en el blog, pero por más que lo intento, no consigo encontrarle explicación a mi diferencia de rendimiento entre la piscina y las aguas abiertas.

El año pasado, después de hablar con mucha gente, y observarme a mi mismo, llegué a dos conclusiones o motivos:

1) respiración. Aunque parezca mentira, después de todos estos años, sigo sin terminar de echar el aire debajo del agua, salvo en los virajes (pista de por qué se me da bien la piscina de 25)

2) frecuencia de brazada. En general, en aguas abiertas, salvo si vas sólo, es más eficiente el nado con frecuencias altas. Mi tipo de nado, siempre ha sido de frecuencia baja y en cuanto salía de ahí, me ahogaba y bajaba mi rendimiento. Hasta el año pasado, en tantas de 50m, a partir de 72 bpm (36 ciclos) ya iba más lento.

Este año, he estado trabajando ambas cosas: la respiración con algo de concentración y la frecuencia de brazada, tanto preparando las competiciones de natación máster como escaqueándome lo menos posible de las series de palas +pull + la odiada goma en los pies.

Pero han bastado un par de entrenamientos en Landa con boyas con el equipo para ver que algo sigo haciendo mal.

La semana pasada montamos un triángulo de unos 200m al que le dabamos vueltas. Empezaba intentando seguir a Ciro, al principio incluso en paralelo, pero al llegar a la primera boya, él la pasaba más rápido que yo y ya era incapaz de cambiar para intentar cogerle pies… Y si la tanda era de más de 2 ó 3 minutos, terminaba pasándome Ibon, a quien en piscina le saco unos 4 sg/100.

Al llegar a casa analicé las gráficas de frecuencia de brazada (Golden Cheetah) y vi esto (las líneas rojas son mías).

Empezaba todas las series a unas 80 bpm para terminar medio muerto a 74-75. Puede parece poca diferencia, pero creo que cualquiera que haya entrenado con el tempotrainer sabrá que no es así.

Como referencia, 80-82 bpm es la frecuencia que estoy llevando en las series de 50 m en las que simulo ritmos de 200m libres…. Con lo cual, parece lógico pensar que no soy capaz de aguantar más de 2 minutos esa frecuencia, menos si son varias veces seguidas.

Para confirmar esto, miré la misma curva (frecuencia vs tiempo) de un entrenamiento en el pantano, yo solito, en tandas de 125 m, con el ritmo marcado por el tempotrainer. En este caso lo programé inicialmente en 72 bpm para subirlo en la mitad a 75, ver que no me compensaba y volver a 72.

Por último, he mirado el registro de brazadas, pulso y ritmo del triatlón de Vitoria de 2016 donde a pesar de ser una de mis mejores nataciones, al final se me terminó haciendo larga (e Ibon me pasó en una de las boyas intermedias para terminar sacándome algo más de un minuto).

A pesar de que falta el último largo (porque en un golpe alguien le dio al Stop), se ve cómo en el calentón inicial paso de 90 bpm, estoy por encima de 80 durante dos minutos y termino cayendo a 70 a los 5 minutos. Finalmente, el pulso empieza a subir bastante y a dispararse a partir del 12.

La primera conclusión que saco es que no puedo empezar con esas frecuencias, al menos hasta que no lo tenga más controlado. Pero claro, ponte en una línea de salida con 1000 maromos situados a 10 metros por detrás y ponte a deslizar… Como que no. Así que habrá que por un lado encontrar un equilibrio en el ritmo de salidas y practicar, practicar y practicar para que si hay que subir la frecuencia por necesidades del guión no me pase tanta factura.

El pasado fin de semana iba a tener la primera prueba de verdad en la primera travesía de la temporada, pero la MDKSwim se suspendió por mala mar.

Estoy a dos semanas del Campeonato de España Máster de Natación que es en piscina de 50, así que creo que voy aparcar lo de las aguas abiertas hasta julio y centrarme en preparar las pruebas para las que me he apuntado(100, 200, 400 y 800), que la piscina de 50 tampoco es que se me dé nada bien. Tengo todo el verano para seguir practicando.

Mi primer 1500 (19’36”) y MMP en 400 libres (4’52’’23)

Estoy muy contento. Como ya puse en la previa el objetivo del 1500 era bajar de 20 minutos. No suelo ponerme objetivos a la ligera y si los publico es porque, aunque siempre te quedan algo de dudas, estoy convencido de que puedo cumplirlos si hago las cosas bien.

Y en Santurtzi, todo (o casi) salió bien. Nadaba en la primera serie de la mañana, al final sin Mustafic por lo que me tocaba nadar bastante sólo en la calle 1. Bustillo iba por la 3 y Bruno por la 4. En estas pruebas, todo está en encontrar el ritmo cuanto antes y no volverse loco con cambios.

A pesar de que durante el viaje me notaba cansadillo, ya en el calentamiento me notaba fino, haciendo 50s en 37 bastante fácil. Me salí del agua, cambio de bañador y 15 minutos antes de empezar, gel de café de 40 gr con cafeína, y a la cámara de llamadas.

Me tiré bien y vi que enseguida Bustillo me cogía un par de metros y yo me encontraba bastante cómodo. En el paso del 100 me di cuenta de que era capaz de ver mi tiempo (o el de Bustillo, no estaba muy seguro) en el marcador antes del viraje lo que resultaba una ayuda bastante interesante. En cualquier caso, la cabeza tampoco da para echar muchas cuentas y al final puedes desconcentrarte, así que me limité a hacer el menor número posible de cálculos, pero veía que estaba nadando por debajo del ritmo previsto: 2’28 el 200, 5’03” el 400 y que pasaba el 800 en 10’18”!! igualando mi marca de Palma de Mallorca. Esto me animó muchísimo. Seguía notándome muy entero, y aunque pensaba que iba el último de la serie, me centré en lo mío y mi sub20. Entonces empezaron los problemas con el gorro… En las competiciones en piscina me pongo las gafas por debajo del gorro para que no se me muevan en la salida y nunca he tenido ningún problema, pero notaba que empezaba a subirse poco a poco.. En algún viraje intentaba echarme la mano rápido a la cabeza para intentar recolocarlo, pero era imposible. O me paraba más o nada. No tenía nada claro si se podía nadar sin gorro, pero empezaron a venirme calvos nadando a la cabeza, y bueno, lo importante para mí era ver si podía nadar por debajo de 20, con gorro o sin él, así que después de un último intento, el viraje del 1400 lo hice impulsándome más fuerte para que se terminara de salir, haciendo los últimos metros “a pelo”, y lo que es más importante con un buen cambio de ritmo (último 100 en 1’16”59), que si no nos hubiéramos liado con el cartel de las vueltas, habría empezado algo antes.

Los parciales: (cómo mola lo del cronometraje electrónico)

Y el ritmo comparado con el 800 de Mallorca.

Y el ritmo de los largos no iniciales.

Creo que está bien nadado. Podría haber apretado algo antes, pero bueno, muy pero que muy contento.

Al mediodía me fui a ver el triatlón de Bilbao para hacer tiempo (cero envidia al ver la ría y de nuevo hipotermias, y lo que es peor, mucho tiempo en boxes la gente sin ser atendida más que con el plástico de las hipotermias) y a la tarde, de nuevo a la piscina para intentar mejorar mi 400m. Estaba muy animado, no me notaba cansado del 1500 y tras estudiar un poco mis parciales de las últimas carreras, decidí que tenía que salir más fuerte e intentar aguantar como fuera, que para eso me estoy zurrando con las ultras. Calenté poquito y a cambiarme de bañador con tiempo. Otro gel de café de 25 gramos y a la salida.

Y eso intenté: una salida más rápida de lo habitual, pero después también pude bajar casi 1 segundo en cada 100 respecto a las últimas carreras, lo que se traduce en una mejora de más de 3 segundos respecto a Mallorca y 6 segundos respecto a mi último intento, hace un par de meses. Después de unos meses atascado, una mejora enorme. Por cierto, estrenaba bañador…

Y así queda mi tabla de marcas al final de la temporada de piscina corta.

Ahora a por las travesías (lo más difícil) y la piscina de 50 en el Campeonato de España Máster de Badajoz.