La talla en los neoprenos (v2019)

Exceptuando mi primer neopreno, que me hice a medida en una tienda de submarinismo en Zarautz (con neoprenos de submarinismo) hace ya casi 20 años, siempre he tenido problemas, o al menos dudas, con la elección de la talla en los neoprenos. Como ejemplo, lo que escribí hace ya 9 años: La talla en los neoprenos. Esta entrada es en realidad una mera actualización de lo que escribí entonces, aunque con algo más funadmentada en datos, para llegar a la misma conclusión (hay que llegar hasta abajo para leerla).
Debo de tener un cuerpo bastante raro, porque con todas las marcas que usado (Xterra, Blueseventy, Sailfish y Orca) he tenido el mismo problema. La mayoría de ellas sugieren el tallaje en función de un peso, para el que se define un rango, y una estatura para la que se define otro. El caso es que yo casi nunca consigo estar dentro de los dos. El que me corresponde en peso es corto en altura, y el que me tocaría según mi estatura, me suele quedar “amplio”.
Muchas marcas tienen un MT (Medium-Tall) que es más o menos el que me suele cuadrar, aunque el límite superior suele estar en torno a 1,85 y 75 kg. Normalmente, ante la duda siempre he ido a la talla más pequeña, por eso de que el neopreno es material que se estira con facilidad y no mola que te entre agua en el traje y te sientas como un paracaídas  arrastrándote por el agua.
La mayoría de trajes que he probado con ORCA son talla 7, ya que era lo que solía estar disponible y parece que suele haber más demanda de esta talla.

Tuve la oportunidad de quedarme con uno de los neoprenos a los que más caña le he dado en test, que fue el 3.8. Insisto, en talla 7. Pero tras algunas pruebas con el Predator 2017 de talla 7 y talla MT, y por último del nuevo Predator, me entró la duda de si no sería mi talla la MT en lugar de la 7. El 3.8 lo notaba demasiado cómodo (¿tal vez holgado?) y alguna vez sí que me había entrado algo de agua, pero tampoco mucho. En condiciones normales lo hubiera dejado pasar, pero ya metidos en harina y aprovechando que mi amigo Ibon Gabilondo tenía un 3.8 talla MT, que sabía que él notaba más apretado de piernas y bien de arriba, se lo pedí para hacer la comparación. De hecho, también tengo que decir que Ibon tuvo también dudas entre mi talla 7 y su talla MT para acabar decantándose por el MT. Pero él es más bajo que yo y también pesa unos 3 kilos menos, por lo que es talla MT claramente.

Me puse el MT en seco y me quedaba bastante bien. Más ceñidito y ajustado sin restringir (en principio) ningún movimiento, con la cremallera menos tirante…

Pero los neoprenos se prueban en el agua y a poder ser, dándoles caña.

Así que aproveché un sábado por la mañana con la piscina de Mendi en 50m y recién abierta y apliqué el protocolo de test de neoprenos que estoy empleando esta temporada. He pasado de mi 2x(4×400) a 65bpm y 1’rec por un 2x(5×200) a 70 bpm y 1`rec, que resulta bastante más exigente, más cercano a un ritmo de carrera a alto y que también me lleva menos tiempo.

Los datos a comparar son los mismos de siempre: ritmo frente a pulso. Como el ritmo suele salirme bastante constante gracias al uso del tempotrainer de Finis, con ver la evolución del pulso a veces es suficiente. Pero es que en este caso, no era ni necesario ya que mi percepción en el agua era que me costaba mucho más terminar la series al ritmo marcado con el tempotrainer con el MT. Principalmente, porque notaba que me tiraba en la parte exterior del hombro. La diferencia era bastante notable, a pesar de que el talla 7 lo utilicé en segundo lugar.

Para analizar los resultados, suelo comparar la evolución de las curvas de pulso por un lado y por otro , analizo el promedio de los pulsos (suponiendo que más o menos he ido al mismo ritmo). Suelo eliminar también la primera tanda de cada uno, para eliminar el “factor calentón” que, a pesar de llevar el tempotrainer, se suele producir por tener más fuerza estando “fresco”. Esto al final es igual que en la bici: Potencia = Fuerza x cadencia.

Los resultados son los siguientes (al final hice sólo 2 x 4×200)

 

En resumen, 2,5 ppm más con el MT para ir 1seg/100 más lento. No es demasiado, pero es. Y como se ve, la tendencia es a aumentar esta diferencia en el tiempo.

Orca también utiliza la medida del perímetro del pecho para intentar ayudar en la selección pero creo que sería más interesante aún una de anchura de hombros incluyendo los brazos.

En mi opinión, hay dos factores a tener en cuenta en un neopreno: flotabilidad de cadera y piernas, y flexibilidad de hombros. La flotabilidad, ayuda sobre todo en caso de mala posición de cuerpo, normalmente inducida por una mala patada y eso suele ser la diferencia entre un neopreno rápido y uno más lento. Pero si yo tuviera que elegir entre ambos, el clave sería la flexibilidad de hombro. Por que un neopreno que no sea flexible de hombros, o que por un error de talla no te permita mover los hombros con facilidad, perjudica y mucho. Por lo tanto, hace falta un neopreno flexible de hombros, pero no sólo en el material, si no que también el patrón tiene que dejar que el hombro rote y el brazo pueda desplazarse con facilidad.

Por lo tanto, ante la duda, la talla más grande.

Rodillo Cycleops H2.

En mi opinión, en el tiempo que llevo en el triatlón (18 años ya), ha habido dos cosas que han cambiado mucho la forma de entrenar en bicicleta y que van ligados.

  1. Los sensores de potencia
  2. Los rodillos inteligentes (basados en mediciones de potencia) que han hecho que el entrenamiento indoor no sea exclusivo de “machacas”,

Hoy toca hablar del segundo punto.

He tenido pocos rodillos en mi vida. Empecé con uno de rulos (sólo para la rueda trasera, con la delantera anclada) que me dejó mi vecino (ya jubilado por aquel entonces). De ahí, me compré un Élite Mag Elastogel, donde ya entrenaba con potencia medida por el buje Powertap 2.4. Entonces empezaron a surgir los rodillos inteligentes. Estaban los Tacx en diversos modelos, el Kickr de transmisión directa… Guzmán me dejó unas semanas su Tacx, lo probé, y a pesar de que me parecía que los cambios de resistencia ligados a las pendientes eran bastante bruscos, me pareció que el tema de los piques online (un saludo a Zumpolle) era un puntazo y me compré un Bkool, que estaba en plena campaña de promoción. He hablado en este blog un par de veces de este rodillo y su plataforma. En mi opinión, ha sido una oportunidad perdida por un mal enfoque del desarrollo del negocio, que en lugar de perfeccionar la medición de potencia para convertirlo en una verdadera herramienta de entrenamiento, se centró en la plataforma de vídeos,simulaciones, etc, donde Zwift se ha posicionado muy por delante de ellos. Mi opinión es que los vídeos molan la primera vez, pero para la tercera vez ya te has aburrido y no tienen la capacidad de “enganche” de las carreras (piques). En mi caso, acabé desquiciándome por los continuos fallos de la plataforma, lo costoso de la preparación de los entrenamientos. Me pasaba más tiempo preparando y haciendo que eso funcionara que entrenando, Así que opté por dar un paso hacia atrás e ir a un rodillo de transmisión directa ( a poder ser silencioso por cuestiones de convivencia) y que no hiciera falta ni enchufarlo. El más silencioso eran entonces el Elite Turbo Muin.


Tras probarlo, vi que era exactamente lo que quería en ese momento, hasta que se me ocurrió intentar montar la BLUE, y me di cuenta de que me pegaban la vaina izquierda en el rodillo y no terminaba de entrar…

 

Ayyy, mi BLUE. Una bici que me tiene enamorado por su estética y comportamiento, pero en la que como en muchas bicis de hace 5-6 años, se pasaron con el tema de la integración y la aerodinámica (creo que solucionado en el modelo nuevo). Una relación de amor/odio que todavía perdura.  

Con el Elite Turbo Muin y los pedales Powertap vinculados al PC con un pincho de ANT+ podía “jugar” al Zwift, aunque sin sentir los cambios de resistencia por los cambios de pendiente, por lo que el asunto quedaba un poco cojo. De todas formas, también tengo que decir que creo que estos piques en invierno son más contraproducentes que otra cosa y prefería hacer mis propios entrenamientos de series programadas o controladas. Total, yo nunca hago (hacía) más de una hora y media en el rodillo, así que tampoco hacía falta volverse loco con la suscripción de Zwift.

Pero la aparición de nuevos rodillos, todavía menos tiempo para salir a entrenar a la calle, el tema de la incompatibilidad de la cabra, además del calentón de los colegas, me empujó a buscar alternativas. Una vez vendido el Turbo Muin, había que elegir modelo. Los requisitos eran:

  • La transmisión directa era un condición “sine qua non”.
  • Ya puestos, quería volver al tema Smart, porque como digo, creo que voy a pisar poco la calle esta temporada y siempre es mejor tener una opción de entretenimiento. No obstante, el tema Smart es más que  el simulador de Zwift u otra plataforma. El sistema ERG también ayuda a no tener que pensar durante las series. “Sólo” tienes que mantener una cadencia y en cada escalón programado el rodillo ajusta la resistencia a esa cadencia sin necesidad de cambiar de piñones, consiguiendo unos intervalos mucho más precisos durante todo el entrenamiento.
  • Quería algo de medición fiable. Una medición. No una estimación.
  • Tenía que ser compatible con mi cabra.

En una de mis visitas a Eskuekin (clásica tendinitis invernal en el hombro por intentar cambiar el agarre sin fortalecer previamente los hombros) llevé la BLUE, la monté en su Cycleops Hammer y ¡¡entraba!!. Por 1 mm, pero entraba.

Por otro lado, cualquiera que me siga, creo que sabe que tengo cierta predilección por Tamalpais y sus productos (Cycleops/Powertap), siendo uno de los mejores servicios técnicos que conozco, lo que en temas de electrónica creo que es fundamental. Así que me puse en contacto con ellos, y finalmente opté por comprar el nuevo H2.

Una vez el rodillo en casa, lo primero que hice fue montar los pedales P1,

 

“calibrar” el rodillo y los pedales 

y hacer dos sesiones cortas para comparar la lectura de ambos: el rodillo conectado al Garmin 1000 (también podría haber descargado los datos de Rouvy, Strava o TP) y los pedales al 935.

 

La primera prueba fue una subida a Rates desde Callosa con vídeo de Rouvy y la segunda un entrenamiento estructurado con una tanda a 220w y 10 sprints de 40s a 375W con el modo ERG activado. 

Resultados:

  1. Subida a Rates:

Promedio H2 (Garmin 1000): 221w

Promedio P1 (Garmin 935): 222w

Comentar que, aparte de los 0s que se aprecian del segundo 750 al 900 debido a una inoportuna llamada de teléfono, en el Garmin que me capta los datos del rodillo se ven unas súbitas caídas a 0w, que  como veremos más adelante en Rouvy no aparecen, pero que, en cualquier caso son insignificantes en el promedio. La lectura es prácticamente igual. Tengo que decir que con Trainerroad también estoy viendo alguna pérdida de señal (una o dos por sesión) que hace parar la sesión (no la resistencia) y se recupera en un par de segundos. Sin embargo, creo que tiene que ver más con el pincho del ANT+ que con el rodillo.

2) Escalones de 375w.

En la siguiente prueba el resultado fue peor, pero no por culpa del rodillo.

Promedio H2 (Garmin 1000): 184w

Promedio P1 (Garmin 935): 171w

Por un lado, tal como se ve en la gráfica que hay diferencias, principalmente a bajos watios.

 Por otro lado, en los escalones de 375w tuve un problema, y es que no llegaba a mantener esa potencia durante ese tiempo. Con el rodillo puesto en modo ERG, si bajas la cadencia, el rodillo hace más resistencia para que sigas produciendo esos 375w ( P=Fuerza x cadencia.). Entonces entras en un bucle infernal, con la cadencia cada vez más baja, el rodillo con mayor resistencia hasta que terminas reventando y se para.   En el registro de Rouvy se ve mejor el efecto de la caída de la cadencia. 

Conclusión: el modo ERG está muy bien, pero con escalones que seas capaz de mantener.

Por eso, repetí la prueba, pero con escalones más acordes a mi lamentable estado de forma de ese momento..

-8×3′ a 250w tras un calentamiento y haciendo lap en todos los dispositivos.

Se puede ver cómo:

-en el software de Rouvy no se produce la caída de la que hablaba al captar los datos del H2 con el Garmin 1000.

-Esta vez los datos van mucho más parejos.

Creo que los datos son más que buenos. Lo suficiente, para quedarme más que tranquilo después de las penurias pasadas con otros sistemas, ahorrarme cambiar los pedales y dejar unos Look básicos puestos en la bici del rodillo. Esta operación no son más de 2-3 minutos, pero cualquier tiempo que me ahorre a las 6 de la mañana es más que importante. 

Por otro lado, el rodillo ha resultado más silencioso de lo que esperaba, con unos 50-60 db a 260w a 18 km/h medidos con el móvil, siendo más silencioso aún que el Turbo Muin. Estos decibelios aumentan cuando aumentas la velocidad de pedaleo (que suele ser cuando se reduce la resistencia) pero no es un caso demasiado habitual. 

En enero el rodillo me ha salvado. 4 semanas entrenando a cubierto, sin poder pisar la carretera, a horas a las que nunca me hubiera imaginado y con entrenamientos de calidad (pero con cabeza) de hasta dos horas. Eso sí, con buena música cañerita empujándome, aunque sean las 6 de la mañana. FUN-DA-MEN-TAL!!

Llevo un par de meses suscrito a Trainerroad por recomendación e invitación de Ibon Gabilondo. Funciona bien, elegir entre ERG o resistencia regulable que yo tengo “calibrada” al 30% para que me cuadre con mis desarrollos y opción de calibrar el rodillo. 

Tienes casi 2000 entrenamientos que puedes filtrar de forma muy eficiente, e incluso planes de entrenamiento. Pero si no coges esta última opción me parece un pelín caro.

Me falta alguna prueba más para probar el control del rodillo con el Garmin con entrenamientos programados por mi mismo, directamente en el Garmin o Training Peaks, y todavía un mes de suscripción gratis con Rouvy que me venía con el H2. Así que en lo que queda de invierno y primavera seguiré trasteando cosillas y dándole duro al rodillo que creo que está dando buen resultado. 

Como conclusión, en lo que respecta al rodillo: ha cumplido mis expectativas en lo que a precisión en la medición de la potencia se refiere, las ha superado en cuanto al ruido, me he enganchado al modo ERG y ahora me queda seguir trasteando con las plataformas de entrenamiento: Trainerroad, Rouvy y Zwift en este orden. 

 

Equivocarse

Hay veces que te equivocas porque no tienes base para tomar la decisión correcta. Errar es humano y muchas veces se aprende de ello si tienes un poco de cabeza, visión y capacidad de análisis. Pero otras veces te equivocas, porque te dejas arrastrar por algún sentimiento irracional que no te deja pensar con lucidez. Esto realmente no es equivocarse. Es hacer el gilipollas.
Esto es lo que hice el sábado en Logroño. Después de una semana con gripe, sin apenas fiebre pero con un malestar y debilidades como hacía mucho tiempo que no tenía, no fui capaz de renunciar a competir en Logroño, nada menos que en un 400m libres.
No había ni una sola señal que me indicara que podía hacerlo medianamente bien. La víspera, nadé 1500 m con malas sensaciones, todavía con algo de malestar y malos tiempos. El sábado tampoco me terminaba de encontrar recuperado, pero aún así, pensé: “bueno, vamos, pasamos la tarde en Logroño y me pruebo”.
Me pruebo… me pruebo, ¿qué? ¿Pruebo cuánto más lento estoy tras una semana sin entrenar? No, pruebo cuánto más lento estoy después de una semana con gripe. ¿Y esto para que sirve? Pues para nada. Para pasar un mal rato horrible en la piscina, salir del agua con un mosqueo de puta madre y arrepentirme durante días de hacer el gilipollas. Espero que por lo menos sirva para que no se vuelva a repetir.

Ya que tengo tiempos, voy a poner un par de parciales para que se vea la dimensión del sufrimiento.

Por tener alguna pista más: en el 800 de Anaitasuna de noviembre, el 200 lo pasé en 2’29″ y el segundo 200 en 2’38”.

Pues eso. Aprender. Aprender que no sirve de nada competir cuando no se está preparado y mucho menos cuando no se está sano. Hoy es martes y todavía no estoy recuperado.

Así que de nuevo, a empezar poco a poco, que los objetivos sean sólo objetivos pero no obligaciones y a no pasar malos ratos a lo tonto, ya no sólo en las competiciones, sino en la preparación de las mismas.

Garmin 935. Sensor óptico de pulso.

Aunque casi no he competido en 2018, sí que he estado haciendo algunas pruebas sobre material. Hace unos meses me compré el Garmin 935. El 920xt me gustaba mucho, pero me parecía muy pesado para correr (tanto que creo que hasta braceaba diferente con él y sin él), un poco trasto para nadar y para sacar el neopreno y demasiado llamativo para ir por ahí con el de ferias, reuniones de trabajo, etc. Una vez pasada la garantía de 2 años y tras un cambio por rotura de altímetro barométrico, creí que era el momento de cambiar.

El 735xt me parecía buen sustituto. Es el más ligero de los multideporte de Garmin con ANT+, cómodo, buen precio, pero feo y con poca batería. Un día coincidí en la piscina con Ibone Sánchez y me dejó un momento (50 metros) su 935. Lo noté bien, me gustó más y finalmente me lo compré.

Además del tema del peso, con esto de mi fatiga y problemas de salud varios relacionados con el estrés, quería tener una medida continua del pulso para ver si se apreciaban cosas raras, un indicador de estrés, de fatiga, de una gripe que acecha, por si no me queda claro todavía cuándo estoy a punto de caer. Una de esas herramientas que te dicen que no estás bien y que te tienes que parar (por ejemplo, cuando no es suficiente con que Training Peaks te diga que necesitas algún día extra de descanso cuando tienes un “form” <-25). Para ello, necesitaba un sensor óptico de pulso que el 935 lleva muy integrado en la parte inferior.

No pretendo hacer una “review” en detalle del reloj porque no he usado nada demasiado diferente a lo que usaba en el 920xt, salvo el sensor óptico de pulso, que es de lo que voy a hablar.

Según dcrainmaker, nuestra principal referencia en este tipo casos, el sensor funciona perfectamente, pero tal como vi en su día en el 735xt, en mi opinión no es fiable. O al menos, no es lo fiable que yo necesito en entrenamientos o pruebas en los que me guío por el pulso. Por cierto, que aunque yo soy muy fan de Garmin, me parece (opinión personal) que DC ha perdido cierta imparcialidad con ellos.

Las pruebas que he hecho han sido las siguientes.

Bici:

Empecé con dos entrenamientos con varios cambios de ritmo, normalmente propiciados por cambios en la pendiente.

dav

Un día con el reloj más apretado (agujero 9) y otro con el reloj más flojo (agujero 10). Estos son los resultados.

Bueno, pues más o menos, pero no es lo mismo. Parece que quieren ir parecido, pero hay dos cosas más o menos claras.:

  1. Al principio al óptico, parece como que le cuesta esta colocarse. Pasados unos 10-15 minutos empieza a ir mejor.
  2. En las recuperaciones no bajan igual. Este punto me parece fundamental para hacer un entrenamiento por series, donde una de las cosas más importantes es ver cómo recuperas después de cada esfuerzo, y sobre todo, si a lo largo de la temporada, estas recuperaciones son cada vez mejores.

En Benidorm durante el puente de Todos los Santos, hice la misma prueba pero esta vez en dos salidas más largas.

  1. subida a Tudons a 275w desde Sella, (50 minutos) y bajada

Donde parece que mejor va el óptico es en la subida (ver gráfico más abajo) donde todo (pulso, posición, ritmo) es más constante, mientras que se ve que en los descansos (uno muy claro antes de llegar a Sella y otro tras parar a sacar la foto de rigor en la cima) al óptico de nuevo le cuesta reaccionar.

La siguiente prueba la hice en una salida de 3 horas, subiendo a Benissa y después a Rates desde Parcent. La tendencia es más o menos la misma.

En la primera subida a Benissa, lo llevaba algo flojo (agujero 10)  y la lectura es peor. Lo apreté más y la mejoría es notable.

La lectura en la subida a Rates no es mala, pero de nuevo, en las bajadas, no detecta el descenso de pulso lo suficientemente rápido.

La última prueba que hecho en bici ha sido en el rodillo. El ejercicio consistía en un calentamiento a potencia creciente y tres intervalos a potencia constante (250w) con sus correspondientes recuperaciones. El resultado ha sido el siguiente:

Sorprendentemente bueno. Parece que cuando encuentra su posición, empieza a funcionar bien y siendo una posición bastante estable, sin cambios de luz funciona muchísimo mejor. El resultado por intervalos es el siguiente.

Exceptuando el inicio, que de nuevo le cuesta “colocarse”, el resultado final es muy bueno.

Corriendo: sólo he hecho una prueba porque la cinta la vinculo al Garmin 500 y llevarlo en el bolsillo es un poco engorroso. En este caso, también en un circuito con cambio de pendientes, el resultado es peor que en bici.

Para finalizar, fui a lo más fácil y lo que más me importaba. El pulso en “reposo”, medido en varios días en la oficina.

 

El resultado creo que es razonablemente bueno, con alguna lectura rara del óptico.

El resumen, haciendo los promedios de todas las pruebas sería el siguiente:

Al óptico, en general, le cuesta reaccionar a cambios “bruscos” en el pulso, pero si está bien sujeto, no baila mucho y las condiciones son más o menos estables, el resultado promedio es aceptable. Podría ponerme a intentar analizar cuándo se producen las desviaciones, pero no sé si iba a ser capaz de determinarlo, no me pagan por esto y no tengo tiempo para ello.


Desde el punto de vista práctico, creo que para ver el pulso medio en una salida de carrera continua o bici normal, puede valer. Si no tienes ganas de ponerte la cinta un día, te fías más o menos del valor promedio y ya está. Para lo que me interesa en este caso, la actividad diaria y su análisis, creo que es suficiente. Sin embargo, como herramienta de entrenamiento, un sistema que es tan sensible a ciertos parámetros que no son controlables, (luz exterior, color de la piel, apriete, etc) no es válido para la mayoría de los usos. Así que en entrenamientos con series y competiciones en las que lleve reloj, seguiré con la cinta.

Vuelta a las competis.

Después de ponerme sólo un dorsal en 9 meses, necesitaba competir. En lo que fuera. El otoño está siendo complicado. No termino de remontar. Las bacterias, virus, etc, me han dejado con poca capacidad de asimilación de cargas de entrenamiento, y en cuanto “me paso” un poco, lo pago con unos cuantos días seguidos de fatiga, catarro, tos… Lo que sea.

Hace 10 días se presentó la primera prueba de la liga Norte, en Anaitasuna, con un 800 y un 200. Me pilló a contrapie. Tanto que no tenía ni el reconocimiento médico hecho. Me lo hice en el mismo día y gracias a la eficiencia de Uxue pudimos tramitar la licencia.

Solventados los temas administrativos tocaba ver cómo estaba. No he hecho nada de TOLAs, ni rotas ni nada, así que hice un 16*50 rec15”. 10’20”. Bueno, no iba mal, pero 15″ creo que son muchos segundos. Así que el objetivo  que me puse era al menos igualar el paso del 800 en el 1500 del año pasado en la misma piscina pero en diciembre (10’31”).

En el calentamiento no me encontré del todo mal, haciendo 50s en 38 alto sin muchos problemas  pero todavía con fatiga del viaje en el día a Frankfurt el martes sin apenas haber dormido por la tos, no estaba para excesos.

Tenía a mi lado a Javier Ruiz, record de España de M55 en 400, 800, 1500 y 3000 y que ya sé perfectamente cómo nada. Así que la estrategia era frenarme para no ir por delante en los primeros 200m y después, olvidarme de él.

Y eso fue exactamente lo que hice. Salí bastante bien, iba muy muy fácil (lo que es la adrenalina de competición), tanto que hasta salía de los primeros virajes con patada de mariposa y me iba frenando. La consigna al equipo que me seguía desde el bordillo era que iba a pasar el 200 en 2’30, y luego intentar ir a 1’20”. Si me iba, avisarme, pero si no reaccionaba, era que no podía más y dejarme tranquilo.

Y todo fue perfecto hasta el 500. A partir de ahí, dolor de brazos que coincidió con las primeras señales para que apretara. Intenté hacerlo, lo que sirvió para no irme del todo del objetivo del ritmo, quedarme en dos 100s a 1’21 y poder hacer el último otra vez en 1’20”, para un 10’31″47 llegando muerto, pero con el objetivo cumplido y muy contento.

Creo que con cuando empiece la intensidad en los entrenamientos, AM, TOLA, MPLA, etc, y la ayuda de bañador nuevo (los triatletas que me leéis no me creéis, pero ayuda un huevo) puedo mejorar mi 10’18” de enero febrero de 2017 en Mallorca. Al fin y al cabo, “sólo” son 2 segundos el 100… :). Lo que no sé es cuándo se presentará esa oportunidad.

Como fin de fiesta, me quedaba un 200 una hora después. El objetivo en este caso era no hacer mi peor marca y a poder ser no quedar el último de la serie, aunque iba con el peor tiempo.

Me resbalé en la salida (y eso que salí con los dos pies juntos), aunque por lo que parece no se notó demasiado a pesar de que también noté cómo se me hinchaba el bañador. Aunque iba frenando, notaba fatiga ya en el 100 e iba el último. Por fortuna, me quedaba algo de cambio, ( o esa impresión me dio) y el compañero de al lado pegó la petada más gorda que he visto nunca en un 200, así que llegué animado al final, para marcar un 2’21″81 (1’08+1’12) y no ser el último.

Como he dicho antes, contento. No por el tiempo en sí, sino porque parece que la “inversión” de tiempo en la mejora de mi técnica tras mi paso por el Swim Camp Getxo, principalmente en la patada y en el agarre con el brazo izquierdo (aunque me ha costado una tendinitis que ya va mejor) parece que va dando resultado.

Recuperado de la No Anemia (bacterias, virus..)

Otra entrada más con función de diario, que es la principal misión de este blog, y también para informar, principalmente a los que se han preocupado por mí y me han dado sus diagnósticos y consejos desinteresadamente.

Parece que por fin he puesto punto final a la pesadilla de este año. He dado bastante vueltas este verano, rebotado de médico de cabecera a médico de cabecera, cada uno con diagnóstico distinto, hasta que a final de agosto fui a un médico de medicina interna que me hizo unas analíticas con algo más de rigor y seguimiento y parece que ya está todo arreglado.

No me gusta quedarme en “ya está curado”. Cuando pierdes una temporada entera después de otra sin haber podido correr, ahogado en impotencia, al menos yo, necesito saber qué ha pasado.

En julio me quedé en que lo que al principio era una anemia, luego resultó que era un problema de ferritina alta que era lo que me provocaba el cansancio.

Pero luego resultó que me hice otra analítica más completa a final julio y, además de la ferritina que seguía alta, me salieron anticuerpos de todo tipo, incluidos los de la mononucleosis. Por otro lado, el ASLO, indicador de la presencia pasada del streptococo A, también seguía muy alto, a pesar de que en teoría habíamos acabado con él hacía 8 semanas, ya que en el frotis faríngeo de este mes no habían aparecido bacterias.

Así que me fui de vacaciones con la idea de parar del todo, descansar, recuperarme y volver a poner el cuerpo en su sitio.

A la vuelta, el ASLO seguía alto, y la correspondiente médico de cabecera me recetó una inyección de penicilina de 1.200.000 unidades a pesar que en principio no había bacteria… tratamiento “old school”. Tanto, que ni en la farmacia tenían dosis de esas y la enfermera ya ni se acordaba de cuándo fue la última que puso. Total, que después de hacerme ver las estrellas con la inyección, tener dolor en el glúteo durante 4 días, y sufrir los efectos de un antibiótico en tu cuerpo “de gratis”, el ASLO no sólo no había bajado sino que había subido..

Por fin, me tocó la hora que tenía con el médico de cabecera. A todo esto, las amígdalas no estaban en su sitio todavía. Aparte de análisis de sangre (donde vimos que la ferritina seguía alta pero ya empezaba a bajar y el ASLO había subido), me hicieron otro frotis de faringe, donde apareció una nueva bacteria : esta vez.. .el haemophilus influenzae. La pregunta es: ¿estaba antes? ¿estaba tapado? ¿por qué no había salido en otros frotis? No me la han sabido responder, pero sí parece que podría ser la causante de que la garganta siguiera inflamada/irritada, y esto causara que mis niveles de ferritina también estuviera  altos. Y,  ¿cómo es posible que haya podido entrar todo esto en mi cuerpo? Pues fatiga general, estrés… Lo de siempre. Cansancio general que te deja con las defensas bajas. Algo parecido a lo que describe Diego Paredes en su blog: Seyle

El caso es que después del correspondiente antibiótico, yo me encontraba mejor y en el subsiguiente frotis ya no apareció. Acabo de hacerme un análisis de sangre 4 semanas después de acabar con este antibiótico y parece que ya está todo más o menos en orden. A pesar de que el ASLO sigue alto, la ferritina ya está casi en niveles normales (indicador de que los procesos inflamatorios ya han remitido) y la garganta la noto normal.

En este último mes me he encontrado mejor. He empezado a entrenar con cierta consistencia, sin mucha intensidad y las sensaciones son buenas.

Estoy nadando relativamente bien. No creo que vaya al Campeonato de España de invierno de este año, pero me gustaría foguearme en algún 400 de la liga norte y en algún 1500 si alguien lo organiza por aquí.

En bici he estado haciendo ajuste en las posiciones todas las bicis y creo que es la primera vez que ya tengo todas ajustadas en octubre sin ningún cambio a la vista.

Y por fin, estoy corriendo. Me gustaría correr la Media Maratón de Vitoria que no corro desde 2014 entre pitos y flautas, y algunas carreras populares sin demasiadas pretensiones. Pero de momento, voy a esperar para apuntarme que todavía queda tiempo de romperme por algún sitio.

Respecto al triatlón: no tengo ni idea de lo que haré. Voy a hacer mi enésimo intento de control de cargas de entrenamiento y planificación. Esta vez de forma manual (excel) y con Stravistix. A ver si me entra en la cabeza que es mejor competir “despacio” que no poder competir. Respecto a las pruebas, una vez borrado el triatlón de Vitoria del calendario, me olvido definitivamente de la media distancia y la idea es hacer sólo sprints y olímpicos (que es lo que realmente me gusta y cuya preparación me genera mucho menos estrés) y no apuntarme a ninguna carrera con más de 3-4 semanas de antelación. Aunque parezca mentira, creo que es posible.

El problema es la ferritina alta.

Actualización: por lo que parece, lo que me pasa no es técnicamente anemia, ya que entre otras cosas, tengo la denominada “línea roja” bastante bien. Parece que el problema radica fundamentalmente en el nivel tan alto de ferritina (al contrario que en 2013, que sí estaba en su sitio). Curiosamente, los síntomas coinciden con los de la anemia.

Por seguir con el diario, que es la principal función de este blog, y también para informar, principalmente, a los que se han preocupado por mí y me han dado su diagnóstico, ya tengo los resultados de la repetición de la analítica que me hice el día 6 de julio, cuando llevaba una semana sin entrenar pero seguía tomando hierro, con esperanza de poder llegar a salir en el triatlón de Vitoria.

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Como se puede ver, tras esa semana de descanso, el hierro sérico ha subido y aunque bajo, está dentro de los parámetros “normales”, pero la ferritina está todavía más alta.

Mi última intención aquí  es dar lecciones de medicina. Respeto mucho las profesiones de cada uno, pero cuando uno cree que no le atienden bien, creo que tiene derecho a pedir más opiniones. Tengo suerte de haber recibido opiniones de médicos y dietistas deportistas, y parece que la opinión generalizada es que tengo una intoxicación de hierro. Realmente, no está muy claro si la ferritina ha provocado alguna inflamación (garganta) , o las inflamaciones han producido el aumento de la ferritina.

Probablemente, mi carga de entrenamiento físico, que raramente llega a las 8 horas por semana, no da como para tener que tomar suplementos de hierro y, por otro lado, entrenar con mucha fatiga acumulada (provocada por esos esfuerzos que no se reflejan ni en Training Peaks ni en Strava) haya provocado un desarreglo en mi cuerpo con defensas muy bajas, que  me han hecho demasiado vulnerable a unos cuantos virus que se han paseado libremente por mi cuerpo, y en resumen, he petado.

Parece mentira, con la de veces que he mencionado esta fatiga, estrés, etc en los únicos posts que he escrito este año, que no haya sido capaz de autoconvencerme de que había que cambiar algo, llevarlo de otra manera, pero supongo que la ansiedad, o más bien, ganas por volver a  competir, a sentirme triatleta, han podido conmigo y la he cagado. El otro día leía creo que a Gorka Bizkarra que no hay errores sino lecciones aprendidas. Bueno, no lo comparto. Hay errores, yo cometo muchos, y este ha sido uno de ellos, pero por supuesto hay que aprender de ellos.

He parado casi completamente desde el día 6 de julio. No porque quisiera, sino porque no tenía ni ganas ni fuerzas de moverme. Sólo algún paseo a 25 km/h, un par de ellos con Adrián a 11, y todavía  me inunda una sensación de incredulidad. ¿Cómo es posible que hace 3 semanas pudiera hacer 5×20 min a 260w acoplado en la cabra, 3 de ellas dolorido tras caerme y ahora me encuentre así?

No termino de encontrar una explicación. Simplemente, he reventado y se acabó. Me voy 2 semanas de vacaciones, voy a intentar descansar todo lo que pueda, intentar activar el cuerpo de nuevo, y empezar a preparar 2019.

No sé si haré triatlón o sólo nadaré, correré, o qué voy a hacer. Sé que tengo que cambiar cosas en la forma de entrenar (que es la única forma en la que concibo hacer deporte), pero de momento, lo único que quiero es volver a sentirme bien, fuerte, rápido,  encontrarme con mi cuerpo.

Tengo muchas ideas y cosas que quiero hacer en la cabeza, pero todas pasan por estar bien. Así que paciencia, una vez más, empezar poco a poco, subir las escaleras de escalón en escalón y disfrutar de cada paso del proceso.