Nociones y DATOS de Aerodinámica.

Llevo unos cuantos meses intentando terminar esta entrada y aunque incompleta (a pesar de que nunca terminaría de completarla al 100%) creo que ya tiene suficiente material como para ser publicada. Se me ocurrió escribirla tras ver la retransmisión del triatlón de Pamplona de 2018, (por cierto la mejor que he visto en España de largo y mejor que muchos años de aburrimiento viendo Kona). En su mayor parte provocadas por la mala metereología, se vieron situaciones que me animaron a escribir unas líneas sobre la importancia de la aerodinámica y dar mi opinión sobre algunos conceptos que creo que siguen sin estar claros. Aprovechando que este sábado se vuelve a celebrar este triatlón y que la previsión metereológica vuelve a ser no muy buena, ahí va.

Hace ya 8 años de mi entrada más extensa acerca de este tema: Aerodinámica en la bicicleta. Tal vez fue demasiado teórica, densa, pesada para algunos… Por otro lado, este blog no tiene una estructura de libro, ni de manual, porque no lo es. Es un diario en el que voy contando lo que voy aprendiendo según lo voy haciendo y probablemente haya cosas escritas con las que ahora ya no esté de acuerdo. Las modas también han ido cambiando, y las posiciones de hace 7-8 años poco tienen que ver con las de ahora. En cualquier caso, ante tanta opinión, aluviones de productos que mejoran nuestra aerodinámica, biomecánicos de dudosa capacitación, revistas “especializadas”, creo que siempre es interesante probar y medir para cuantificar. Así que voy a intentar resumir unos cuantos datos que he ido acumulando con mi experiencia en pruebas en velódromo (más de 200 tandas desde 2016 cuando empecé a estandarizar mis pruebas) y luego que cada uno decida.

El objetivo de la entrada es mostrar, de forma un poco ordenada cuánto se gana  (o se pierde) con cada elemento o accesorio aerodinámico. Incluiré datos ya publicados en el blog, pero también cosas que he ido aprendiendo en los dos últimos años con la bici de pista, con la que los resultados son más repetitivos.

Para empezar, una vez más, la ecuación.  La potencia que ejercemos sobre los pedales de nuestra bicicleta se emplea en vencer a la resistencia que el aire opone a nuestro avance, a la resistencia por fricción de las cubiertas con el suelo, a la resistencia para subir una pendiente, en acelerar y en pérdidas mecánicas por fricción de la cadena con los piñones, eje de pedalier, etc.. 

P = Paero+Prodadura+Ppendiente+Paceleración +Ppérdidas

A partir de ahí, nos quedamos con la más importante, la que representa alrededor del 80% del total en llano, la potencia aerodinámica y su ecuación. Lo siento por los no amantes de la Física, pero hay que hablar de ella, porque si no, no se entiende nada,y luego vienen los equívocos, leyendas urbanas erróneas, etc. 

Paero = 0.5 x ρ x Va^2 x Cd x A x Vg;  

siendo:

ρ= densidad del aire (kg/m3). 

Vg: velocidad del ciclista (m/s). 

Va: velocidad del aire que incide sobre el ciclista de forma frontal (Vg + Vairefrontal)(m/s) 

Cd: coeficiente aerodinámico. 

La densidad del aire depende de la presión atmosférica y de la temperatura, pero más o menos andas siempre por 1,2 y como no la podemos modificar en un triatlón, la dejamos fija.  

Para la Vg, suelo considerar 10 m/s, es decir 36 km/h. Más o menos una velocidad normal en una triatlón rápido. Para simplificar, suponemos que no hay viento, y Vg= Va

Y nos queda el famoso CdxA. Que es un producto, la multiplicación de dos factores, en principio independientes, pero con bastante probabilidad, si cambias uno, varía el otro.

  • El Área frontal (A), y
  • el coeficiente de penetración del aire (Cd).

Para simplificar  y ser prácticos: Se trata de disminuir los dos factores:

  1. enfrentando el menor área posible al aire, pero también y no menos importante,
  2. enfrentar al aire la forma que presente mejor coeficiente de penetración, sin discontinuidades que creen turbulencias. 

El ejemplo más claro que se me ha ocurrido en el deporte, es el esquí  de velocidad. Pura velocidad, pura aerodinámica. 

 

Nos parece familiar, ¿verdad? Por lo tanto, la mejor posición aerodinámica, que es el factor más determinante, será la que busque hacerse

  • pequeño (bajo y estrecho) y
  • sin discontinuidades en la superficie por la que pasa el aire. 

POSICIÓN

¿Cómo suele conseguirse en la bicicleta? Bajando el manillar y juntando los brazos, es decir, lo que se hace normalmente con una cabra.

Primer número que voy a presentar: MI diferencia (en mayúsculas MI porque no quiere decir que sean extrapolables a todos los triatletas del mundo) de ir en bici de carretera (Orbea Orca Aero) en la posición más aerodinámica que puedo mantener durante unos 5 minutos dando vueltas al velodrómo (manos en la parte superior de las manetas), con ruedas de 60 mm, casco de carretera, culote y maillot corto contra mi posición en mi cabre (Blue Triad SL) con el mismo equipamiento y mi mejor posición:

CdA Orbea Aero: 0.296

CdA Blue:            0.262

Es decir, unos 20w a 36 km/h. Y esto ¿¿cuánto supone?? Pues tengo un par de reglas que para pasar la diferencia a vatios y a velocidad, que son las siguientes: 

  1. Para sacar cuánto se ahorra en tiempo por km y con cada watio ahorrado:

multiplicar los watios por 0,16

      2. Si se parte del valor de CdA: por cada  0,001 de ahorro de CdA, 0,1 s/km. 

De esta forma, en mi caso, por el cambio de posición de ir en bici de carretera a ir en cabra:  20×0.17=3.4 seg/km.

O partiendo del CdA: con 0,034 de ahorro, 3.4 s/km

O sea, en 90 km: 90x 3.4 = 306 segundos; 5 minutos y 6 segundos.

Y para traducirlo en velocidad ahorrada: 

Cada 15w ahorrados, suponen 1 km/h de velocidad. Con lo que por ir en la cabra bien acoplado gano 1,3 km/h con la misma potencia.

Como digo, esto depende mucho de cada uno: por ejemplo, en mi caso, en la bici de carretera, ir con las manos en la parte superior de las manetas, me supone 0,005 de diferencia en CdA, unos 3 w, respecto a ir con las manos en la parte baja del manillar.

Según las reglas de arriba: 0,5 s/km y 3/15= 0,2 km/h. 

Por otro lado, en la cabra, he hecho algunas modificaciones para este año:

Bajar el manillar 1 cm supuso una mejora de 8w, mientras que juntar los codos 3 cm supuso otros 8w.

Es decir, con un buen ajuste de la posición: 16w, 1 km/h. 

Posibles contrapartidas de este ajuste: bajando el manillar se mete más presión en el psoas, uno de mis puntos débiles, pero bien sea porque todavía me queda margen (algo he jugado también con la posición del sillín) o porque lo tengo algo fortalecido, de momento no he tenido ningún problema. También puede producir problemas cervicales, pero tampoco es mi caso. Por otro lado, juntando los apoyabrazos se pierde algo de control y manejabilidad sobre la bici, pero creo que es algo a lo que me he ido acostumbrando. Además, me da la impresión de que con esta posición es más fácil relajar las escápulas y esconder la cabeza (siempre siendo capaz de mirar hacia adelante) con esta posición.

Una vez resuelto lo más importante, a partir de aquí, empezaríamos con los accesorios para intentar mejorar el coeficiente de penetración, que básicamente se trata de reducir turbulencias ofreciendo al aire unas transiciones más suaves, por ejemplo entre la cabeza/casco y la espalda. Esto nos lleva al primer “accesorio” aero.

CASCO AERO 

Como he repetido hasta la saciedad, este punto es muy personal porque es muy dependiente de cómo encaje en la chepa de cada uno y los datos nos son extrapolables al resto de individuos. Como siempre, los datos que pongo aquí son los míos. 

Specialized Evade vs Kask Mojito 

Giro advantage vs Bell javellin vs Kask mojito/ 

Análisis Met Drone

Por otro lado, en su día publiqué unos datos del MIT:

Datos independientes de cascos aerodinámicos 

Por todo lo explicado anteriormente, normalmente salen mejores datos con con visor mejor. Creo que Jaime Menéndez de Luarca publicó algunos datos medidos con Notio pero no los encuentro.  

Como he dicho, un casco aero tiene que encajar en la chepa y no crear turbulencias con las discontinuidades de las superficies, pero hay algunos modelos con los que es prácticamente que esto ocurra.  

En mi opinión, sólo tiene el inconveniente del calor y la ventilación y el problema de la visibilidad con lluvia en casos con visor. Mi límite superior de temperatura está en 27-28 grados. Pero por  otro lado, en casos como Pamplona 2018, con temperatura por debajo de 12 grados, hasta abriga. Sólo puedo entender que gente que está luchando por la victoria y lleva cuadros de más de 2000€ no lo lleve en un circuito de ese perfil por miedo a que se moje el visor, que se pueda empañar y no se vea.

Tenía la duda de si un casco tan aparatoso como el MET Drone podría penalizar en caso de no ir acoplado, pero según mis últimas pruebas, la diferencia es prácticamente nula, con una ligera ventaja para el MET frente a mi Mojito. 

 

RUEDA DELANTERA

Otro elemento que se considera como muy ventajoso en términos aerodinámicos, son las ruedas. Por su distinta influencia dada su posición frente al viento, distingo entre rueda delantera y trasera. He hecho varios análisis de ruedas delanteras:

Análisis aerodinámico de ruedas delanteras

Análisis aerodinámico de ruedas delanteras (2) 

¿Qué inconvenientes pueden tener? El más comentado siempre es el peso: pero en subidas, es despreciable en la mayoría de los casos (Bicicleta aero vs bicicleta escaladora),  y sólo en aceleraciones creo que puede ser relevante. 

Para mí es mucho más relevante la inestabilidad con viento lateral. Mi límite para su uso en llano está en 30 km/h y rachas de 50.  

Por otro lado, también pueden ser contraproducentes en bajadas. Este sí me parece que es un problema que ya he experimentado varias veces: cuesta más meter la bici por donde quieres (especialmente si eres mal bajador) y las ráfagas de aire son más peligrosas e inesperadas que en llano. 

Capítulo aparte merecen las ruedas de palos.  En mi opinión, son las más rápidas en condiciones de viento 0, pero la diferencia respecto a las de 90, si la hay es muy pequeña y, en cambio, son mucho más inestables con viento cruzado. Por lo tanto, para mí es una opción demasiado arriesgada. De nuevo, opinión.  Para a mí ya me arruinaron una carrera y no pienso volver a pasar por la misma situación. 

Como resumen, y aunque no todos los perfiles son iguales (la sección tiene su relevancia): 

Ganancia por llevar un juego de ruedas con perfil medio (55-60): CdA: 0,016; 10w: 1,6 s/km; 0,64 km/h

TAPAS/LENTICULAR

El concepto es más o menos el de la delantera. El único inconveniente es el peso (unos 200 gramos en las nuevas Laminar Cover), que sigue siendo irrelavante en la mayoría de situaciones. Sin embargo, en este caso, y a pesar de Perico,  

  • Cuanto más viento mejor.
  • Si es lateral, estabiliza (además de reducir el Cd hasta 20-25 grados de ángulo aparente (ver link))
  • Si el viento es frontal, aumenta la velocidad aparente, por lo que la ganancia es mayor.

Para mí es un punto que no admite discusión. Lenticular, siempre (salvo cronoescalada). El que crea que lo digo porque vendo estas tapas, allá él. No voy a competir con algo que sé que me perjudica y menos cuando la empresa que las fabrica no es mía.  El ejemplo más claro lo viví en el Duatlón de Arbizu de 2014., donde tuvimos el viento más bestia con el que he competido nunca y no tuve ningún problema.

 

CHAQUETA

Este fue uno de los puntos que más me sorprendió en el velódromo. En días de inverno y niebla, he hecho bastantes pruebas en el velódromo y veía que los datos eran muy diferentes a los de verano. Pero viendo fotos, principalmente frontales, se puede entender.  Por un lado, se aumenta el área frontal (el bulto), y por otro, se aumenta el coeficiente de penetración, en primer lugar por las arrugas que crean turbulencias, y en algunos casos, en los que quedan más holgados, funciona igual que un paracaídas.

El efecto también depende de si se va en bici de carretera, donde se está más erguido, exponiendo más superficie de chaqueta al aire (el paracaídas es mayor) o acoplado en una cabra.

En mi caso, en la cabra, he medido una diferencia de CdA de 0,010 (6w, 1seg/km), con una chaqueta que va bastante ceñida. Yéndonos al otro extremo, en la bicicleta de carretera, la diferencia de llevar windstopper a una chaqueta bien apretada es de 0,014 de CdA, que suponen unos 9w y más de 2 minutos en 90km. 

Ahora bien: llegas a Pamplona, 10 grados, viento de 30 km/h de viento norte (frontal) y posibilidad de lluvia… Si no es tu prueba objetivo, eres tirando a friolero… igual hay que sacrificar esos 1’30” minutos, por cuidar tu salud… De nuevo, opción personal, y todas respetables. 

A toro pasado, creo que acertaron los que llevaron sólo manguitos, pero si hubiera llovido, el tema habría muy diferente, 

 

MONOS AERO

Una de las últimas modas en el triatlón. No he hecho pruebas entre monos aero y de tirantes. De hecho todavía no he probado ninguno.  Siempre me ha gustado tener libertad en los hombros, especialmente para correr y mientras que no le veo ventajas claras, sí unos cuantos inconvenientes. Pero como no tengo datos, no puedo hablar más que de sensaciones. En este caso, mi sensación es que en el momento en el que aparezcan arrugas o bolsas en las mangas, el mono aero funcionará peor que un mono de tirantes. 

 

RESUMEN

Para terminar, la tabla resumen, que como he repetido muchas veces, hay que interpretar con cuidado. 

 

Si alguien quiere profundizar en alguno de estos puntos, buceando en el blog creo que se puede encontrar información de casi todas las pruebas. Quedan más cosas por publicar, pero de momento prefiero dejar esta entrada como resumen, y ya iré publicando más cosas que crea interesantes.

Campeonato de España de Natación de Fondo, Máster. Vitoria 2019.

El fin de semana del 27-28 de abril (festividad de San Prudencio en Álava), participé en mi primer campeonato de España de Fondo de Natación en categoría Máster.

En este campeonato, de reciente creación, se nadan 3000, 1500 y 800m en piscina de 50m.

Esta temporada no tenía pensado nadar en ningún Campeonato de España; ni el habitual en los últimos 3 años de invierno ni el de verano. Ahora que Susana ya no compite no me merece la pena cruzarme España, coger tres días de vacaciones y 4 noches de hotel, para hacer un 200 y un 400m.

Pero cuando me enteré de que el campeonato de Fondo iba a ser en Vitoria, no pude resistirme. Después de lo ocurrido en Badajoz en 2017 en la piscina de 50m, ya sabía que no iba a ser fácil, y menos cuando apenas he nadado 3 o 4 días en esta piscina y mi sesión máximo volumen diario creo que han sido 3000m. Pero creo que es una buena forma de seguir entrenando la natación con buena motivación para la natación, considerando este sector como clave en el triatlón y más en distancias sprint y olímpicas, que es lo que pretendo hacer este año.

Por los motivos anteriormente comentados, nadar el 3000m ni me lo planteé, así que me centré en el 1500 y el 800. En la entrada anterior ya comenté más o menos cómo estaba entrenando la natación este año, así que no voy a incidir más en esta. He entrenado más o menos los mismos metros, pero distribuidos de forma diferente, y sobre todo, entrenando la bici y la carrera a pie, lo que al final hace que entrenes algo menos fresco. Sólo marcar algunos entrenamientos de abril como referencia para establecer mi estado de forma:

20×100 a 1’20” rec20″

ULTRAS 8×50 30″rec a 36 bajo.

5×200 palas A2 5×100 AM

La semana anterior a la competición, estuve de vacaciones en Platja de Muro, en Mallorca. En un hotel con piscina climatizada de 25m… 15000m en una semana 😊 por lo que la puesta a punto fue casi perfecta (tal vez hasta demasiado, pero no me podía resistir).

Pero, como siempre tiene que pasar algo, la víspera del 1500, amanecí con la garganta inflamada y un sospechoso punto blanco. Tras ir a la consulta privada y a la pública, ambos me dieron antibiótico por si iba a más, sin hacerme el frotis del streptoco. Yo no me notaba mal, así que opté por no tomar nada y esperar a ver cómo amanecía el sábado. Y lo hice con la garganta igual, que no peor. Estaba súper nervioso, pero no me notaba cansado. Creo que en las competiciones de natación no me suelo poner tan nervioso, pero la inseguridad de no saber cómo me iba a encontrar, con el recuerdo todavía fresco del ridículo que hice en Logroño, me hacían estar bastante alterado. Así que lo tenía claro. Si no iba o no me encontraba bien. Retirada y punto.

Fui al Estadio a calentar y no noté nada fuera de lo común, así que me pasé a Mendi y a competir.

Susana tenía la consigna de marcarme el ritmo cada 200m. Vista la experiencia de Badajoz, creyendo que estaba en un estado de forma bastante parecido, el objetivo era no caer de 2’48/200m.

Tenía algunas referencias de la gente que nadó el 3000m. Principalmente de Oteiza, que casualidad, nadaba en mi calle. Pensaba que iba a llegar a cogerme (salíamos con unos 20” de diferencia), pero según avanzaba la prueba vi que no iba a hacerlo y que la cosa iba relativamente bien.

El objetivo inicial cuando me apunté era bajar de 21’30”. Tras hablar con Ciro, me dijo que tendría que bajar de 21’, que es un número bastante más bonito. Al final 20’53”, así que muy contento.

 

Un poco de análisis.

Aprovechando que hay parciales cada 100m, he hecho una gráfica con los primeros clasificados de mi grupo de edad, a modo de comparación.

Creo que está bien nadado. No hay variaciones muy grandes en el ritmo y a pesar de que mi final es el peor de todos, creo que es consecuencia de mi forma de nadar y resultado de una buena regulación.

La misma gráfica en lo que yo llamo, tramo de crucero, es decir quitando los primeros 200m y los últimos 200 metros.

 

Y comparando con mi mejor marca en piscina de 25m (19’36”) pues nada menos que 5,17″/100 (un 6,2%), del orden de la diferencia que  tenía prevista tras el Campeonato de España de Badajoz. de 2017.. Como se ve en la comparación entre mis mmp de ambas piscinas, no es que la prueba se me haga larga, en piscina de 50m. Por el motivo que sea (ya me gustaría saber cuál es), soy mucho más lento en piscina de 50m que el resto de nadadores.

 

El domingo se disputaba el 800m. En principio, era la prueba secundaria, pero tenía alguna opción de medalla por aquello de ir con el tercer tiempo acreditado. No obstante, tras pasarnos la tarde del sábado estudiando los tiempos del 1500, vimos que era bastante complicado. Y ya el domingo, después de ver nadar en la serie anterior a la mía a la mayoría de rivales, ya vi que tenía que bajar de 10’33”. Imposible, Así que me tiré a nadar, tranquilo, a intentar hacerlo lo mejor posible, seguir las indicaciones de Susana, que en este caso eran de no pasar de 1’22 e intentar que ganar a Yagüe, que era el único de grupo con los que peleaba en la series, sabiendo que tiene un final brutal.  Y bueno, pues 5º de +40 y MMP por 4 segundos.

Si hago el mismo análisis que para el 1500, no se ve nada que llame especialmente la atención, así que creo que de nuevo, bien nadado.

Por último, he hecho una comparación de ritmos entre ambas pruebas con mis rivales. El promedio de diferencia entre ambas es de unos 2″/100 y yo estoy ahí. Así que creo que nadé ambas pruebas bastante bien, dentro de mis posibilidades, así que satisfecho. Toda esta gente sabe nadar, y ver que estoy ahí con ellos, me enorgullece mucho.

Por fin, si no se tuerce nada antes, llegan los triatlones. Creo que llevo buen entrenamiento en el agua, pero ya sé lo que toca ahora… Como dice Pello Osoro, “la lotería de las aguas abiertas”. Pero es curioso que algunos siempre ganan y otros palmamos siempre… Sé que tengo pocos boletos pero espero que algún día me toque.

Carrera de los Paseos y varios.

No corría una carrera popular a ritmo de competición desde diciembre de 2017. Si miro un poco más atrás, desde agosto de 2016, dejando aparte la natación, he participado en 2 carreras populares y 1 triatlón olímpico.

Así que cuando me apunté a la Carrera de los Paseos de Vitoria, mi casa, empezaron a aflorar los nervios que no he tenido en tanto tiempo. Todos de golpe. Habrá mucha gente que no lo entienda, pero la verdad es que me da bastante igual.

Dicho esto, creo que la ocasión merece una pequeña crónica y sobre todo su análisis.

Nervios. No sé muy bien por qué. Nunca se sabe. Pero los tenía. Sólo 6 km, correr, sin agua, ni golpes, ni riesgo de caídas como en un triatlón. Pero nervios. Tenía unas ganas terribles (ansiedad?) de que llegara la dichosa carrera y salir a correr. A tope. Como me gusta.

Llevo entrenando desde agosto, pero principalmente desde mediados de enero de forma bastante “consistente”. Todo un logro.

Sólo dos semanas bastante complicadas de trabajo en noviembre, un esguince de tobillo en diciembre y una semana de gripe en enero como mayores inconvenientes.

Un promedio de unas 6 horas y media a la semana, con las últimas 10-12 semanas muy cerca de esta media de forma constante.

Por deportes, nadando no llego a los 8000m del año pasado, pero los estoy repartiendo en 4 días. Lunes y miércoles hago sólo unos 1300-1500 mientras Adrián está en el cursillo, normalmente a buena intensidad, y completo con dos días de unos 2500 a las 7 de la mañana con un café con leche, avena y Kweeks de 226ers.

En bici, mucho rodillo (para lo que soy yo). Uno o dos días a las 6:30 de la mañana (de nuevo sólo con el café). En carretera, intentar apurar los viernes por la tarde para salir aunque suelo estar reventado, pero no me queda más remedio teniendo en cuenta que un finde de cada dos no salgo. Las salidas largas, son de 2,5 horas.

 

 

Y corriendo, como siempre, mi habitual inconstancia con la que llego por lo pelos a la hora por semana.

 

 

Con lo que estoy más o menos como siempre, cuando estaba sano. Un buen estado de forma general, que con algunos entrenamientos de calidad corriendo, series y cuestas (prestando mucha atención a la técnica), me dan para poder aguantar en distancias cortas.

 

Volviendo a la carrera, no tuvo mucha historia. Con esta imagen (foto de la salida), ya tenía suficiente. De nuevo en la salida.

A tope desde el principio, con Urko y Rendo que nos sacan 30 metros en 100 al resto, y aguantar como pude a los Alimco, hasta que en el km 2,5 fui cediendo poco a poco. Extrañamente, el pulso no me pasó de 175 ppm, cuando las sensación era de asfixia y agonía absoluta y dos semanas más tarde, en Muro (Baleares), llegué a 186 ppm…

Respecto  al ritmo de carrera:  un poco mosqueado también durante la carrera, porque algo raro me hizo el Garmin y me marcó parciales bastante lentos. Tras analizar el track en Google Earth, vi que había “pasado por encima de algunos edificios”, y tras rehacerlo, me salen 6,14 km, algo menos que los 6,2 oficiales,

Como se ve en la tabla, Urko y Ander en otra liga, y yo bastante cerca de lo más rápido que he corrido nunca…. Así que muy contento.


Ahora al Campeonato de España de Fondo de Natación Máster, que se celebra en casa y en el que participaré como único alavés (manda huevos) en las pruebas de 1500 y 800m. A ver si la piscina de 50m se me atraganta un poquito menos que en Badajoz 2017.

Introducción al material compuesto: Fibra de carbono y resina epoxi.

Siendo este un blog “técnico” de triatlón y dedicándome profesionalmente desde hace 18 años al desarrollo y fabricación de piezas de fibra de carbono, creo que ya iba siendo hora de escribir sobre la fibra de carbono, especialmente en las bicicletas.

Hace más de 30 años que se viene utilizando la fibra de carbono en las bicicletas pero todavía leo y escucho bulos, leyendas urbanas y, a veces, mentiras sobre esto. Voy a intentar aclarar algunos conceptos e ideas, dentro de lo que el secreto profesional me permite. En esta primera entrada pretendo hacer una introducción a la fibra de carbono y sus propiedades reales.  Más adelante, hablaremos de la realidad que hay “dentro” de las bicicletas.

El material compuesto de fibra de carbono y resina epoxi, es la unión de estos dos materiales para aprovechar la elevada rigidez y resistencia de la fibra de carbono consolidándola mediante resina epoxi, que para que lo entienda todo el mundo, se puede considerar como un pegamento que une las capas de fibra de carbono. De hecho, los pegamentos habituales suelen ser resinas epoxis.

La fibra de carbono puede ser de dos tipos, en función de la forma en la que se procesan sus hilos:

  • Tipo PAN, la más habitual
  • Tipo Pitch, más rígida, pero también más frágil y cara.

Dentro de las fibras tipo PAN se pueden distinguir muchos tipos de fibra, en función de su rigidez y de su resistencia. En la siguiente tabla se pueden ver algunas de ellas.

Es muy importante aclarar que éstas son propiedades de la fibra de carbono, sin resina.

En función de su rigidez, las fibras se agrupan en:

-HS: High Strength, alta Resistencia (no es que sea especialmente alta, pero se llama así)

-IM: Intermediate Modulus: Módulo intermedio, normalmente también de alta resistencia.

-HM: High Modulus. Más rígido que la fibra IM, pero también más frágil.

-UHM: Ultra High Modulus: Más rígido que el HM y también más resistente, pero no el más resistente.

El precio de las fibras aumenta en función de su rigidez. Este precio varía mucho en función de muchos parámetros, pero por hacernos una idea:

Un T300 o HTA  en tejido Unidireccional (más abajo explico qué es), podría costaría en Europa unos 50€/kg, un T800 unos 150€/kg, el M40J unos 250 €/kg m2, y el M46J se iría por encima de los 500€/kg.

Por terminar con los precios, la resina epoxi cuesta alrededor de 10€/kg.

Una vez fabricado el hilo, hay que tejerlo. En primer lugar se genera el “tow” o mecha, que puede ser de diferentes formatos: 1K 3K, 6K, 12K, 24K, 50K…. Este número acompañado por la k indica el número de hilos (en miles) que forman cada mecha. Por ejemplo en una mecha 6k, que suele tener unos 3 mm de ancho, entran 6000 hilos. Como se puede ver, hasta aquí no se ha hecho nada con la fibra, por lo que para una misma fibra, las propiedades mecánicas son independientes del K.

 

 

 

Una vez obtenida la mecha, hay que trenzarlo. Hay varios formatos, pero los más habituales son el Unidireccional y el Tejido o woven fabric.

El unidireccional es el más habitual, por ser el más barato y fácil de hacer. Como su nombre indica, todas las fibras están colocadas en la misma dirección. En el caso del material preimpregnado de resina (prepreg), que también es el más habitual en las bicicletas (y también el que usamos por ejemplo en las Laminar Cover, pero en este caso en tejido), es la propia resina la que “sujeta” las fibras entre sí, mientras que en el caso del tejido seco, hace falta un tejido de soporte en la dirección transversal (que puede ser de carbono, vidrio o poliéster),  para sujetar la construcción unidireccional.

Unidireccional de fibra con tejido transversal de soporte

En el caso del tejido, como su nombre indica, las mechas están trenzadas entre sí, normalmente poniendo la mitad de las mechas a en una dirección y la otra mitad en dirección perpendicular.

Tejido- Woven Fabric 6K

Tejido- Woven Fabric preimpregnado (12K)

El método de fabricación más habitual del composite de fibra de carbono/epoxi consiste en el apilado de varias capas de fibra de carbono previamente impregnadas de resina en diferentes orientaciones y su posterior compactación y curado.

El proceso de compactación y curado consiste en la aplicación de una presión de entre 6 y 10 bar y un calentamiento a unos 120ºC durante una o dos horas para que se endurezca (cure) la resina. Estos valores de tiempo y temperatura dependen mucho de la resina utilizada. Lo que es importante es que cuanto mayor sea la presión aplicada sobre el laminado, mejor será la compactación.

Una vez que se tiene el laminado consolidado, las propiedades mecánicas ya no son las de la fibra seca sino que, al combinarse con las de la resina, disminuyen en función de la cantidad de fibra y resina que haya en el laminado. Esta reducción de propiedades no es estrictamente igual en láminas unidireccionales o en tejido, pero casi.

Las bicicletas se dimensionan a rigidez, normalmente mediante prueba y error. Por lo tanto, la propiedad más importante a la hora de dimensionar un cuadro de bicicleta, sería el módulo elástico (E), que relaciona la deformación que sufre el material con la fuerza a la que se le somete. Para la mayoría de materiales, y el material compuesto es uno de ellos, esta relación es lineal para deformaciones no demasiado grandes. Es decir, la deformación es directamente proporcional a la fuerza aplicada, y esta relación la proporciona el módulo elástico o módulo de Young (E), mediante la ley de Hooke.

Tensión = Deformación x Módulo Elástico

La ecuación del módulo de elástico del material compuesto, para el caso de fibra unidireccional por ser más simple y por ser la fibra unidireccional la más utilizada habitualmente es la siguiente:

E=(Ef * Vf + Em* Vm)*k

K= factor que suele estar entre 0,85 y 1.

Ef= módulo elástico de la Fibra

Vf= % en volumen de la fibra

Em= módulo elástico de la resina, que suele rondar los 3 GPa.

Vm= % en volumen de la resina

Este es un punto muy importante. El módulo elástico del laminado depende del volumen de fibra. Por lo tanto, en función del nivel de compactación que se consiga entre las capas, el volumen de fibra será uno u otro. Para un Volumen de fibra del 57% (que es el que suele manejarse en aeronáutica), obtendríamos las siguiente propiedades.

Exx es el módulo elástico en la dirección de la fibra y Eyy en la dirección perpendicular. Es muy importante ver que, en el caso de la fibra unidireccional, en la dirección Y, perpendicular a la fibra, el módulo es muy bajo, siendo prácticamente el de la resina, ya que no hay fibra en esa dirección. En el caso de un tejido Exx=Eyy.  Gxy es el módulo de cortadura, del que hablaremos más adelante.

Volviendo a la importancia de conseguir un buen volumen de fibra: Vf de 40% es un valor tirando a muy bajo, un 50% es bueno y un 60% es muy bueno (y también muy difícil de conseguir).

¿Y cómo influye esto en el laminado? Pues por poner un ejemplo según la ecuación de arriba, para una fibra IM y otra de HM, con un factor K de 0,95:

 

Como se puede ver, el volumen de fibra es bastante importante, ya que por muy alto módulo que tengas en la fibra, si no eres capaz en tu proceso de fabricación de compactar bien las telas, puedes tener peores propiedades que con una fibra de peor rigidez.

Como conclusión de este primer capítulo: el proceso de fabricación es fundamental para tener unas buenas propiedades mecánicas, o lo que es más importante, las propiedades esperadas del laminado.

Derivada de la conclusión: aunque dos bicicletas tengan el mismo carbono, depende de cómo estén fabricadas, las propiedades serán completamente diferentes.  

 

La talla en los neoprenos (v2019)

Exceptuando mi primer neopreno, que me hice a medida en una tienda de submarinismo en Zarautz (con neoprenos de submarinismo) hace ya casi 20 años, siempre he tenido problemas, o al menos dudas, con la elección de la talla en los neoprenos. Como ejemplo, lo que escribí hace ya 9 años: La talla en los neoprenos. Esta entrada es en realidad una mera actualización de lo que escribí entonces, aunque con algo más funadmentada en datos, para llegar a la misma conclusión (hay que llegar hasta abajo para leerla).
Debo de tener un cuerpo bastante raro, porque con todas las marcas que usado (Xterra, Blueseventy, Sailfish y Orca) he tenido el mismo problema. La mayoría de ellas sugieren el tallaje en función de un peso, para el que se define un rango, y una estatura para la que se define otro. El caso es que yo casi nunca consigo estar dentro de los dos. El que me corresponde en peso es corto en altura, y el que me tocaría según mi estatura, me suele quedar “amplio”.
Muchas marcas tienen un MT (Medium-Tall) que es más o menos el que me suele cuadrar, aunque el límite superior suele estar en torno a 1,85 y 75 kg. Normalmente, ante la duda siempre he ido a la talla más pequeña, por eso de que el neopreno es material que se estira con facilidad y no mola que te entre agua en el traje y te sientas como un paracaídas  arrastrándote por el agua.
La mayoría de trajes que he probado con ORCA son talla 7, ya que era lo que solía estar disponible y parece que suele haber más demanda de esta talla.

Tuve la oportunidad de quedarme con uno de los neoprenos a los que más caña le he dado en test, que fue el 3.8. Insisto, en talla 7. Pero tras algunas pruebas con el Predator 2017 de talla 7 y talla MT, y por último del nuevo Predator, me entró la duda de si no sería mi talla la MT en lugar de la 7. El 3.8 lo notaba demasiado cómodo (¿tal vez holgado?) y alguna vez sí que me había entrado algo de agua, pero tampoco mucho. En condiciones normales lo hubiera dejado pasar, pero ya metidos en harina y aprovechando que mi amigo Ibon Gabilondo tenía un 3.8 talla MT, que sabía que él notaba más apretado de piernas y bien de arriba, se lo pedí para hacer la comparación. De hecho, también tengo que decir que Ibon tuvo también dudas entre mi talla 7 y su talla MT para acabar decantándose por el MT. Pero él es más bajo que yo y también pesa unos 3 kilos menos, por lo que es talla MT claramente.

Me puse el MT en seco y me quedaba bastante bien. Más ceñidito y ajustado sin restringir (en principio) ningún movimiento, con la cremallera menos tirante…

Pero los neoprenos se prueban en el agua y a poder ser, dándoles caña.

Así que aproveché un sábado por la mañana con la piscina de Mendi en 50m y recién abierta y apliqué el protocolo de test de neoprenos que estoy empleando esta temporada. He pasado de mi 2x(4×400) a 65bpm y 1’rec por un 2x(5×200) a 70 bpm y 1`rec, que resulta bastante más exigente, más cercano a un ritmo de carrera a alto y que también me lleva menos tiempo.

Los datos a comparar son los mismos de siempre: ritmo frente a pulso. Como el ritmo suele salirme bastante constante gracias al uso del tempotrainer de Finis, con ver la evolución del pulso a veces es suficiente. Pero es que en este caso, no era ni necesario ya que mi percepción en el agua era que me costaba mucho más terminar la series al ritmo marcado con el tempotrainer con el MT. Principalmente, porque notaba que me tiraba en la parte exterior del hombro. La diferencia era bastante notable, a pesar de que el talla 7 lo utilicé en segundo lugar.

Para analizar los resultados, suelo comparar la evolución de las curvas de pulso por un lado y por otro , analizo el promedio de los pulsos (suponiendo que más o menos he ido al mismo ritmo). Suelo eliminar también la primera tanda de cada uno, para eliminar el “factor calentón” que, a pesar de llevar el tempotrainer, se suele producir por tener más fuerza estando “fresco”. Esto al final es igual que en la bici: Potencia = Fuerza x cadencia.

Los resultados son los siguientes (al final hice sólo 2 x 4×200)

 

En resumen, 2,5 ppm más con el MT para ir 1seg/100 más lento. No es demasiado, pero es. Y como se ve, la tendencia es a aumentar esta diferencia en el tiempo.

Orca también utiliza la medida del perímetro del pecho para intentar ayudar en la selección pero creo que sería más interesante aún una de anchura de hombros incluyendo los brazos.

En mi opinión, hay dos factores a tener en cuenta en un neopreno: flotabilidad de cadera y piernas, y flexibilidad de hombros. La flotabilidad, ayuda sobre todo en caso de mala posición de cuerpo, normalmente inducida por una mala patada y eso suele ser la diferencia entre un neopreno rápido y uno más lento. Pero si yo tuviera que elegir entre ambos, el clave sería la flexibilidad de hombro. Por que un neopreno que no sea flexible de hombros, o que por un error de talla no te permita mover los hombros con facilidad, perjudica y mucho. Por lo tanto, hace falta un neopreno flexible de hombros, pero no sólo en el material, si no que también el patrón tiene que dejar que el hombro rote y el brazo pueda desplazarse con facilidad.

Por lo tanto, ante la duda, la talla más grande.

Rodillo Cycleops H2.

En mi opinión, en el tiempo que llevo en el triatlón (18 años ya), ha habido dos cosas que han cambiado mucho la forma de entrenar en bicicleta y que van ligados.

  1. Los sensores de potencia
  2. Los rodillos inteligentes (basados en mediciones de potencia) que han hecho que el entrenamiento indoor no sea exclusivo de “machacas”,

Hoy toca hablar del segundo punto.

He tenido pocos rodillos en mi vida. Empecé con uno de rulos (sólo para la rueda trasera, con la delantera anclada) que me dejó mi vecino (ya jubilado por aquel entonces). De ahí, me compré un Élite Mag Elastogel, donde ya entrenaba con potencia medida por el buje Powertap 2.4. Entonces empezaron a surgir los rodillos inteligentes. Estaban los Tacx en diversos modelos, el Kickr de transmisión directa… Guzmán me dejó unas semanas su Tacx, lo probé, y a pesar de que me parecía que los cambios de resistencia ligados a las pendientes eran bastante bruscos, me pareció que el tema de los piques online (un saludo a Zumpolle) era un puntazo y me compré un Bkool, que estaba en plena campaña de promoción. He hablado en este blog un par de veces de este rodillo y su plataforma. En mi opinión, ha sido una oportunidad perdida por un mal enfoque del desarrollo del negocio, que en lugar de perfeccionar la medición de potencia para convertirlo en una verdadera herramienta de entrenamiento, se centró en la plataforma de vídeos,simulaciones, etc, donde Zwift se ha posicionado muy por delante de ellos. Mi opinión es que los vídeos molan la primera vez, pero para la tercera vez ya te has aburrido y no tienen la capacidad de “enganche” de las carreras (piques). En mi caso, acabé desquiciándome por los continuos fallos de la plataforma, lo costoso de la preparación de los entrenamientos. Me pasaba más tiempo preparando y haciendo que eso funcionara que entrenando, Así que opté por dar un paso hacia atrás e ir a un rodillo de transmisión directa ( a poder ser silencioso por cuestiones de convivencia) y que no hiciera falta ni enchufarlo. El más silencioso eran entonces el Elite Turbo Muin.


Tras probarlo, vi que era exactamente lo que quería en ese momento, hasta que se me ocurrió intentar montar la BLUE, y me di cuenta de que me pegaban la vaina izquierda en el rodillo y no terminaba de entrar…

 

Ayyy, mi BLUE. Una bici que me tiene enamorado por su estética y comportamiento, pero en la que como en muchas bicis de hace 5-6 años, se pasaron con el tema de la integración y la aerodinámica (creo que solucionado en el modelo nuevo). Una relación de amor/odio que todavía perdura.  

Con el Elite Turbo Muin y los pedales Powertap vinculados al PC con un pincho de ANT+ podía “jugar” al Zwift, aunque sin sentir los cambios de resistencia por los cambios de pendiente, por lo que el asunto quedaba un poco cojo. De todas formas, también tengo que decir que creo que estos piques en invierno son más contraproducentes que otra cosa y prefería hacer mis propios entrenamientos de series programadas o controladas. Total, yo nunca hago (hacía) más de una hora y media en el rodillo, así que tampoco hacía falta volverse loco con la suscripción de Zwift.

Pero la aparición de nuevos rodillos, todavía menos tiempo para salir a entrenar a la calle, el tema de la incompatibilidad de la cabra, además del calentón de los colegas, me empujó a buscar alternativas. Una vez vendido el Turbo Muin, había que elegir modelo. Los requisitos eran:

  • La transmisión directa era un condición “sine qua non”.
  • Ya puestos, quería volver al tema Smart, porque como digo, creo que voy a pisar poco la calle esta temporada y siempre es mejor tener una opción de entretenimiento. No obstante, el tema Smart es más que  el simulador de Zwift u otra plataforma. El sistema ERG también ayuda a no tener que pensar durante las series. “Sólo” tienes que mantener una cadencia y en cada escalón programado el rodillo ajusta la resistencia a esa cadencia sin necesidad de cambiar de piñones, consiguiendo unos intervalos mucho más precisos durante todo el entrenamiento.
  • Quería algo de medición fiable. Una medición. No una estimación.
  • Tenía que ser compatible con mi cabra.

En una de mis visitas a Eskuekin (clásica tendinitis invernal en el hombro por intentar cambiar el agarre sin fortalecer previamente los hombros) llevé la BLUE, la monté en su Cycleops Hammer y ¡¡entraba!!. Por 1 mm, pero entraba.

Por otro lado, cualquiera que me siga, creo que sabe que tengo cierta predilección por Tamalpais y sus productos (Cycleops/Powertap), siendo uno de los mejores servicios técnicos que conozco, lo que en temas de electrónica creo que es fundamental. Así que me puse en contacto con ellos, y finalmente opté por comprar el nuevo H2.

Una vez el rodillo en casa, lo primero que hice fue montar los pedales P1,

 

“calibrar” el rodillo y los pedales 

y hacer dos sesiones cortas para comparar la lectura de ambos: el rodillo conectado al Garmin 1000 (también podría haber descargado los datos de Rouvy, Strava o TP) y los pedales al 935.

 

La primera prueba fue una subida a Rates desde Callosa con vídeo de Rouvy y la segunda un entrenamiento estructurado con una tanda a 220w y 10 sprints de 40s a 375W con el modo ERG activado. 

Resultados:

  1. Subida a Rates:

Promedio H2 (Garmin 1000): 221w

Promedio P1 (Garmin 935): 222w

Comentar que, aparte de los 0s que se aprecian del segundo 750 al 900 debido a una inoportuna llamada de teléfono, en el Garmin que me capta los datos del rodillo se ven unas súbitas caídas a 0w, que  como veremos más adelante en Rouvy no aparecen, pero que, en cualquier caso son insignificantes en el promedio. La lectura es prácticamente igual. Tengo que decir que con Trainerroad también estoy viendo alguna pérdida de señal (una o dos por sesión) que hace parar la sesión (no la resistencia) y se recupera en un par de segundos. Sin embargo, creo que tiene que ver más con el pincho del ANT+ que con el rodillo.

2) Escalones de 375w.

En la siguiente prueba el resultado fue peor, pero no por culpa del rodillo.

Promedio H2 (Garmin 1000): 184w

Promedio P1 (Garmin 935): 171w

Por un lado, tal como se ve en la gráfica que hay diferencias, principalmente a bajos watios.

 Por otro lado, en los escalones de 375w tuve un problema, y es que no llegaba a mantener esa potencia durante ese tiempo. Con el rodillo puesto en modo ERG, si bajas la cadencia, el rodillo hace más resistencia para que sigas produciendo esos 375w ( P=Fuerza x cadencia.). Entonces entras en un bucle infernal, con la cadencia cada vez más baja, el rodillo con mayor resistencia hasta que terminas reventando y se para.   En el registro de Rouvy se ve mejor el efecto de la caída de la cadencia. 

Conclusión: el modo ERG está muy bien, pero con escalones que seas capaz de mantener.

Por eso, repetí la prueba, pero con escalones más acordes a mi lamentable estado de forma de ese momento..

-8×3′ a 250w tras un calentamiento y haciendo lap en todos los dispositivos.

Se puede ver cómo:

-en el software de Rouvy no se produce la caída de la que hablaba al captar los datos del H2 con el Garmin 1000.

-Esta vez los datos van mucho más parejos.

Creo que los datos son más que buenos. Lo suficiente, para quedarme más que tranquilo después de las penurias pasadas con otros sistemas, ahorrarme cambiar los pedales y dejar unos Look básicos puestos en la bici del rodillo. Esta operación no son más de 2-3 minutos, pero cualquier tiempo que me ahorre a las 6 de la mañana es más que importante. 

Por otro lado, el rodillo ha resultado más silencioso de lo que esperaba, con unos 50-60 db a 260w a 18 km/h medidos con el móvil, siendo más silencioso aún que el Turbo Muin. Estos decibelios aumentan cuando aumentas la velocidad de pedaleo (que suele ser cuando se reduce la resistencia) pero no es un caso demasiado habitual. 

En enero el rodillo me ha salvado. 4 semanas entrenando a cubierto, sin poder pisar la carretera, a horas a las que nunca me hubiera imaginado y con entrenamientos de calidad (pero con cabeza) de hasta dos horas. Eso sí, con buena música cañerita empujándome, aunque sean las 6 de la mañana. FUN-DA-MEN-TAL!!

Llevo un par de meses suscrito a Trainerroad por recomendación e invitación de Ibon Gabilondo. Funciona bien, elegir entre ERG o resistencia regulable que yo tengo “calibrada” al 30% para que me cuadre con mis desarrollos y opción de calibrar el rodillo. 

Tienes casi 2000 entrenamientos que puedes filtrar de forma muy eficiente, e incluso planes de entrenamiento. Pero si no coges esta última opción me parece un pelín caro.

Me falta alguna prueba más para probar el control del rodillo con el Garmin con entrenamientos programados por mi mismo, directamente en el Garmin o Training Peaks, y todavía un mes de suscripción gratis con Rouvy que me venía con el H2. Así que en lo que queda de invierno y primavera seguiré trasteando cosillas y dándole duro al rodillo que creo que está dando buen resultado. 

Como conclusión, en lo que respecta al rodillo: ha cumplido mis expectativas en lo que a precisión en la medición de la potencia se refiere, las ha superado en cuanto al ruido, me he enganchado al modo ERG y ahora me queda seguir trasteando con las plataformas de entrenamiento: Trainerroad, Rouvy y Zwift en este orden. 

 

Equivocarse

Hay veces que te equivocas porque no tienes base para tomar la decisión correcta. Errar es humano y muchas veces se aprende de ello si tienes un poco de cabeza, visión y capacidad de análisis. Pero otras veces te equivocas, porque te dejas arrastrar por algún sentimiento irracional que no te deja pensar con lucidez. Esto realmente no es equivocarse. Es hacer el gilipollas.
Esto es lo que hice el sábado en Logroño. Después de una semana con gripe, sin apenas fiebre pero con un malestar y debilidades como hacía mucho tiempo que no tenía, no fui capaz de renunciar a competir en Logroño, nada menos que en un 400m libres.
No había ni una sola señal que me indicara que podía hacerlo medianamente bien. La víspera, nadé 1500 m con malas sensaciones, todavía con algo de malestar y malos tiempos. El sábado tampoco me terminaba de encontrar recuperado, pero aún así, pensé: “bueno, vamos, pasamos la tarde en Logroño y me pruebo”.
Me pruebo… me pruebo, ¿qué? ¿Pruebo cuánto más lento estoy tras una semana sin entrenar? No, pruebo cuánto más lento estoy después de una semana con gripe. ¿Y esto para que sirve? Pues para nada. Para pasar un mal rato horrible en la piscina, salir del agua con un mosqueo de puta madre y arrepentirme durante días de hacer el gilipollas. Espero que por lo menos sirva para que no se vuelva a repetir.

Ya que tengo tiempos, voy a poner un par de parciales para que se vea la dimensión del sufrimiento.

Por tener alguna pista más: en el 800 de Anaitasuna de noviembre, el 200 lo pasé en 2’29″ y el segundo 200 en 2’38”.

Pues eso. Aprender. Aprender que no sirve de nada competir cuando no se está preparado y mucho menos cuando no se está sano. Hoy es martes y todavía no estoy recuperado.

Así que de nuevo, a empezar poco a poco, que los objetivos sean sólo objetivos pero no obligaciones y a no pasar malos ratos a lo tonto, ya no sólo en las competiciones, sino en la preparación de las mismas.