Mi última entrada sobre el FTP

Le he dado una vuelta más al tema, y creo que ya va a ser la última, porque con lo que voy a explicar a continuación ya me cuadra todo bastante bien y como he dicho otras veces, tampoco me parece demasiado relevante, o por lo menos no como para dedicarle más tiempo a ello. Después de recopilar algunas opiniones y volver a analizar MIS datos he llegado a las siguientes conclusiones:

 -el coeficiente para pasar del test en subida de 20 minutos al FTP (1 hora) que mejor se ME ajusta es 0.9.

-mi diferencia entre llano y subida ronda el 5%. Es algo superior.

Por lo tanto: si quisiera fijarme un objetivo para por ejemplo Vitoria MD (80-85%FTP), con un recorrido plano (o por lo menos, de ir acoplado), y la carrera fuera la semana que viene, mi objetivo de watios sería:

Límite inferior (80%): Test de Arlabán x0.9 x 0.95 x 0.80= 232w

Límite superior( 85%): Test de Arlabán x0.9 x 0.95 x 0.85= 247w

Tras la prueba que hice hace unos fines de semana (antes de parar por lesión) con 3 horas a tope acoplado, en las que me salieron 230w/243np, creo todo empieza a concordar.

Por otro lado, he repetido el cálculo de la  entrada de hace unas semanas, pero con dos variantes:

-he aplicado el factor de 0.9 para obtener el FTP.

-he calculado el FTP de las últimas temporadas a partir de las carreras de MD, considerándolas aplicando un factor intermedio entre 80 y 85%,

y sale igual que el teórico FTP de llano. Por lo tanto, realmente es como si hubiera un FTP para subidas y otro FTP para llano.

Se puede ver cómo los valores e FTP calculados a partir de carreras de MD coinciden bastante con el cálculo de “FTP para llano” sacados a partir del test de subida: Test de 20 minutos en subida x0.9 x 0.95

Sólo me queda un poco descuadrado el dato del Test de 1hora, que sale bajo. Pero si en lugar de considerar la potencia promedio (277) cogiera la normalizada (286) me saldría prácticamente clavado.

No obstante, aunque creo que esto cuadra bastante bien, me sigo reafirmando en que más valioso que un solo dato de un test, es la recogida diaria (bueno, de todos los días que entrenas) de datos y análisis de su evolución.

Duatlón por equipos de Egüés 2014. Crónica y pequeño análisis.

La semana pasada corrí con mi nuevo equipo, Vibike, el duatlón por equipos de Egüés. Las pruebas por equipos cada vez me gustan más. Inicialmente, este año teníamos un equipo muy compensado con opciones muy serias de subir al podio y tal vez de intentar ganar, con David Arias, nuestro mejor duatleta, Ciro Tobar que está muy en forma en este inicio de temporada y Rubén González, que también está muy fino, bastante rápido y tan consistente como siempre en bici.

Sin embargo, David no pudo terminar de superar una periostitis y fue baja a sólo 48 horas de la carrera. El mínimo número de integrantes para poder participar era 4, así que teníamos un problemón. Por suerte, “Txino” Toskano, se ofreció voluntario para completar el equipo. La verdad es que era un papelón para él. Acaba de empezar en esto y sabía que se metía en un grupo donde iba a sufrir mucho, sobre todo corriendo, aunque confiaba (y con razón por lo que he visto en las salidas que he hecho con él) en poder ir a rueda sin demasiados problemas. Así que gracias a él, por lo menos podíamos participar. Lo del podio ya era secundario. El objetivo era intentar hacerlo lo mejor posible como equipo y pasarlo bien trabajando como tal.

Por mi parte, iba bastante confiado respecto a mi rendimiento, si no fuera por un dolor en la rodilla que apareció en fin de semana pasado, y que probando la bici el jueves comprobé que para nada había desaparecido. Era un dolor que no me limitaba (de hecho hice mis mejores números de siempre en 3 horas el viernes y en series de 15 minutos el domingo) pero jorobaba bastante.

No teníamos demasiado clara la estrategia, aunque fuimos intentando ir definiéndola durante el viaje a Sarriguren en la furgoneta del equipo. Es curioso, porque aunque Ciro, Rubén y yo nos conocemos desde hace muchos años, tampoco es que hayamos coincidido mucho ni entrenando ni compitiendo, y las referencias que teníamos de este año unos de otros es de lo que habíamos visto de clasificaciones. Al final, tampoco nos marcamos un ritmo objetivo concreto pero creíamos que con un 3:45/km llevaríamos al Txino rapidito pero sin matarlo.

En bici, relevos sobre la marcha, en principio entre Ciro, Rubén y yo. Yo ya conocía el circuito y entre la cuesta del inicio y la carretera estrecha cuesta abajo y con curvas de después tampoco era demasiado propicia para hacer muchos relevos así que iríamos sobre la marcha, turnándonos en cabeza más que relevándonos.

Ya en Sarriguren, mi equipo se fue a calentar en bici. Además de que no suelo hacerlo nunca, esta vez no quería empezar con dolor en la rodilla desde el principio, así que me quedé en la zona de boxes. Una vez pasado el control de material (fuera de hora), empezamos a calentar corriendo. Como siempre, malas sensaciones, pero más tranquilo que en una carrera normal.

Por fin llegó nuestro turno y arrancamos. Nos pusimos Rubén y yo tirando con Ciro y Txino por detrás. Los dos primeros kilómetros a 3’40”, más rápido de lo previsto, pero Txino tiene una cara muy poco expresiva, que no denota ningún sufrimiento, aunque voy viendo que Ciro, además de decirnos dos o tres veces que bajemos un punto, lleva su mano en la espalda de Txino.

Foto: Foto Tri

Es un punto curioso éste de empujar corriendo. No sé por qué, siempre me ha parecido que no sirve de mucho, pero cuando me dijo Ciro que bajara a su lado a echarle una mano para empujar también, la verdad es que sólo poniendo un dedo en la espalda se notaba que íbamos más rápido. Por otro lado, también supone bastante más esfuerzo del que parece para el que empuja, no tanto por el empujón en sí, que ya digo que es minúsculo, sino por el correr braceando con un solo brazo, lo que resta equilibrio y perjudica muchísimo la técnica de carrera.

Volviendo a la carrera, terminamos el primer sector muy cerca de 4’/km, (3’52/km de media) con el Txino bastante tocado. Rubén se adelanta al llegar a la transición porque con el dedo cortado de víspera le va a costar abrocharse las zapatillas y los de más entramos después. Gafas, casco aero y salgo con Ciro. Tras el desastre en la T1 de Arbizu, por la mañana me había hecho unas 25 subidas y bajadas de la cabra en marcha, y otras 5 ó 6 al bajar de la furgoneta en Sarriguren. El caso es que esta vez acerté, me subí en marcha y acerté a la primera a meter los pies en las zapatillas.

Foto: Foto Tri

En cuanto nos reagrupamos los 4, paso a tirar e inmediatamente noto el dolor en la rodilla. Va a tocar sufrir. Sé que lo puedo aguantar, pero me da miedo que corriendo ya no vaya a ser así, por lo que en cuanto pasa Rubén a tirar en la subida, y viendo que lleva un ritmo muy bueno (300 w a rueda tras decirle que bajara un par de puntos), le dejamos que haga la subida entera.

Cuando llegamos arriba y pasado el susto de oir el ruidillo en el cambio de plato del Di2 de Rubén en el que pensaba que alguien había pinchado, pasamos Ciro y yo a relevar también. Yo no recordaba muy bien la bajada. Sólo me acordaba de que en 2012 con el suelo mojado y el visor lleno de agua no veía ni cascorro, aunque con el suelo seco y viendo bien me pareció bastante más sencilla, pero menos que a Ciro, que una curva me tuvo que pasar por fuera de lo que le estaba ralentizando. En esta bajada también vimos que le habíamos forzado demasiado al Txino corriendo, porque tampoco estaba yendo en bici como él sabe. Al final, cuando le sacas de punto a alguien, es difícil que se recupere, y más en una distancia sprint.

En la bajada, y casualidad en la zona más estrecha, también nos tocó un coche cuando iba tirando Ciro. Es curioso cómo cambia el carácter de la gente en carrera: un tío tranquilo y pausado como Ciro pegando gritos al coche para que se apartara o acelerara… Al final, conseguimos que se apartara y le adelantamos.

Una vez hecho el giro de 180° y ya de vuelta hacia Sarriguren, empiezo a encontrarme mejor y me mantengo más tiempo en cabeza. Ya he visto más o menos cuál es el ritmo que tenemos que llevar (300w) e intento que sea lo más constante posible mirando al Joule, aunque con las ondulaciones de la carretera y ahora que ya hemos empezado a adelantar a gente no es sencillo. También el terreno es algo más favorable y con el viento de cara, por lo que va a ser más difícil que Txino se quede. Disfruto bastante de este tramo, con la cabeza bien metida entre los hombros, oyendo zumbar toda la bici, las ruedas con las tapas y metiendo buenos watios a pesar de ser bajada.

Levantamos un poco el pie antes de llegar, Ciro me pregunta si voy bien de piernas, y la verdad es que me encuentro genial. Sólo me preocupa la rodilla.

262w medios, 285 normalizados y 162 ppm. Menos watios que en Aranguren este año, pero por ejemplo, más que en la misma carrera en 2012 cuando fue contrarreloj individual.

Transición con calma y a correr. Tengo algo de dolor pero bastante más aguantable que en la bicicleta. Así que me pongo con Ciro de nuevo a empujar a Txino. En el último kilómetro también nos relevamos los 3 en esta tarea, y acabamos bastante fuerte con todos sprintando en la recta final (qué bonita recta) con el arco al fondo, no vaya a ser que perdamos algún puesto por algún segundo (como ya me pasó en 2012), que con lo que ha tenido que sufrir Txino, ya nos fastidiaría bastante. (3:51/km de media)

Al final 6º puesto, que no está mal. Es curioso que con respecto a la mayoría de la gente que quedó por delante, donde más perdimos fue en la bici. Por un lado, ir sólo 4 contra equipos de 6 se nota muchísimo, y por otro, Txino tiene más en bici de lo que pudo demostrar, pero llegar ya fundido a coger la bici (a mí me pasó en menor medida en Arbizu este año) penaliza muchísimo.

En conclusión, una bonita carrera en la que lo pasamos muy bien, tanto en la propia carrera como en el viaje, nos conocimos todos un poco mejor y con ganas de que llegue la siguiente, esta vez ya en triatlón (por fin), en Senpere. Espero tener la rodilla recuperada para entonces, aunque de momento tiene mala pinta.

Más de FTP. Test en llano y acoplado, de 1 hora.

Otro articulillo que tenía pendiente desde hace más de un mes, pero no había tenido tiempo de escribir y sobre todo de recopilar algunos datos para ilustrarlo algo mejor y que no sea una sucesión de dogmas de fe.

Llevaba mucho tiempo, años, queriendo hacer un test de 1 hora a tope con la cabra en llano. Todos los años hago un test (por lo menos) de 20 minutos en subida del 3-4%, que en los últimos años ya era siempre en Arlabán. Como ya he explicado varias veces, ese test de 20 minutos sirve, en teoría, para obtener tu FTP, (Functional Thresold Power o Potencia Umbral Máxima), que se define como la potencia que eres capaz de mantener durante una hora, a través de un coeficiente de reducción, que habitualmente es de 0.95.

Es decir, si en Arlabán (pendiente de 4%) hago 340 w en 20 minutos, mi FTP es de 323 w. Siempre me ha parecido que ese coeficiente da valores demasiado altos, por lo menos a la hora de extrapolarlo a entrenamientos y carreras en llano y acopado.

En un par de ocasiones he tenido la oportunidad de subir a Tudons desde Ortxeta, cuando hemos estado en Benidorm. Es un puerto perfecto para hacer este test de una hora, tanto por longitud como por pendiente, no demasiado pronunciada y bastante constante. Entonces los valores que obtenía si concordaban bien con ese 0.95.

Pero luego llegaban las carreras, y siempre estaba por debajo de lo que supuestamente había que hacer en cada distancia. Tabla extraída del libro Racing and Training with a Power Meter.

 

 

Entonces intentaba hacer la cuenta inversa… a partir de los datos de carreras, intentar aplicando los porcentajes de la tabla sacar mi FTP… En fin, para volverse loco. La conclusión que sacaba era que o no apretaba lo suficiente en las carreras (tampoco me creo que en una carrera puedas hacer el 100% de tu FTP, ni tomando el valor de Potencia Normalizada, porque entonces no podrías correr), o que el coeficiente de 0.95, por lo menos a mí, se me queda demasiado grande.

FTP

Por fin, un fin de semana de febrero de este año, aprovechando que tenía que estar por narices a las 11 en casa, encontré un momento o excusa perfecta para intentar un test de 1 hora en llano. Así que me busqué una motivación buena: el tramo de Strava de la vuelta al pantano de Ullibarri, tapas, rueda delantera de 90, casco aero y me lancé a por esa hora a muerte. No voy a entrar a describir la agonía del test, pero creo que poco o muy poco me dejé en la reserva.

Los datos en resumen son: 277w/285np/170 ppm, en un test bastante constante.

 

 

Esto supone que si cojo los datos medios y los comparo con mi FTP obtenido a partir del test de 20 minutos: 323/277 = 18% menos.

Si en lugar de los medios, cojo los datos normalizados: 323/286= 14% menos que en subida.

En un pequeño debate que se abrió en twitter relacionado con esto, Jaime Menéndez de Luarca, me decía que la diferencia era demasiada, y que no debería pasar de un 5%. Puede ser. Pero es mi diferencia. ¿Que se puede reducir trabajando en esa posición, a esa intensidad y en esa duración de esfuerzo? También puede ser. Pero es mi diferencia. También hay gente que dice que tiene que salir un 0%, pero desde mi punto de vista, eso no es posible una vez que ya la posición, el movimiento de la bici si te pones de pie y por lo tanto la forma de introducir la fuerza es diferente.

Si cogiera 286 (siempre he tenido querencia por la Potencia Normalizada) como mi dato de FTP, por ejemplo en un MD debería hacer entre 229 w (286*0.8) y 243w (286*0.85).

Creo que esto se acerca algo más a lo que puedo hacer (233 el año pasado en Arenales) en un estado de forma parecido al que tengo ahora.

Mi conclusión por lo tanto en lo que a la obtención del valor de FTP a partir de un test de 20 minutos en subida, es que el coeficiente de 0.95 es demasiado alto para luego extrapolarlo a carreras en las que no hay subida y además vas acoplado.

En cualquier caso y como resumen final, yo soy mucho más partidario de tener una buena base de datos de potencia propia  obtenidos en series de diferentes duraciones: 10, 15, 20, 30 minutos (por supuesto teniendo en cuenta el pulso y cómo baja en las recuperaciones)… , ver cómo evolucionan según avanza la temporada y relacionarlos con lo que se ha obtenido en carreras en esa temporada. Por ejemplo, si en 2012 hacía dos series de 30 minutos a 250w/155ppm, y ese año hice en Zarautz 230 w medios/157ppm, si éste año quisiera rondar los 240w, sé que en 30 minutos tendría que ir por lo menos a 260w con el mismo nivel de esfuerzo (en mi caso, pulso). Son datos orientativos y que habría que comparar con más días, más series,… pero lo que quiero decir es que son mucho más representativo los datos del día a día en un tipo de situación mucho más parecido al de carrera, que lo que hagas en test “a muerte”, en condiciones muy diferentes (de tiempo, perfil, posición, etc) y además aplicando un coeficiente que puede que no se adapte para nada a tus características.

Duatlón de Arbizu. Análisis.

Carrera a pie 1

Ritmo de carrera muy irregular por el perfil, pero sobre todo el viento. A partir de km5, con el circuito un poco más favorable, me bajó algo el pulso y fui algo más cómodo.

A pesar de todo, el ritmo en total, 3:35/km, no es malo del todo, pero hay mucha, demasiada diferencia respecto al de Aranguren hace sólo 15 días (3’20″/km), con 3 km más.

 

Y lo peor de todo, es que a pesar de no haber ido muy rápido en el primer sector, llegué a la bici si fuerza. Ciclismo

En la recta con el viento de cara y un ligero desnivel positivo, me mantuve bien de potencia y yendo acoplado, aunque creo que fue donde más gente me pasó. En la subida, el promedio no es bueno. Hasta coronar, son 7 km desde la salida: 20 minutos a 287w. El llaneo de la primera vuelta tampoco está mal, pero en la segunda vuelta, tengo alrededor de 15 watios menos en cada tramo. Sólo mejoré algo en la bajada. Otros signo de que iba fundido y las piernas ya no daban más de sí.

    Zona

Potencia Media (w)

Recta1

269

Puerto1

306

Llaneo1

244

Recta2

252

Puerto2

291

Llaneo2

227

 

En total, 242 watios medios y 266 normalizados en 1h08 minutos. No tengo ninguna carrera equivalente con lo que compararlo… En Arbizu 2009, donde tenía 30w menos de FTP, tengo: 248/273. En Aranguren, sprint hace 15 días: 276/312. Estas dos carreras eran con drafting y bici de carretera. En Eguës, hace dos años, crono individual, por quitar los factores “drafting” y “bicicleta de carretera”: 252/273, aunque con menos distancia.

Es difícil estimarlo, porque son muchos factores los que influyen, pero creo que para rondar los 250w sí tenía que haber estado

En el último tramo corriendo, tuve paciencia para poner las piernas en su sitio en los primeros metros después de una bici muy dura (la mayoría de gente perdió entre 10-15 segundos/km respecto al primer parcial, que me parece una barbaridad). Yo anduve por ahí, pero sigue siendo lento.

La conclusión es que no llegué lo suficientemente descansado para dar el 100% en la carrera, pero que aun así, mi 100% ahora en un duatlón de esta dureza no es el que debería tener a estas alturas, aunque es acorde con el volumen de carrera a pie que llevo. Como dejé caer en el análisis de Aranguren, el entrenamiento cruzado puede salvarme en distancias más cortas, pero ya he comprobado que en mi caso, para más de 5 km, no es suficiente. Por otro lado, terngo que quitarme los dos kilos que cogí en otoño como sea… Así que a empezar a controlarme en las comidas y sobre todo, con las galletas.

Esta carrera me ha servido para colocarme frente a mi realidad. Ver cómo estoy y dónde tengo que seguir trabajando. Al final es muy probable que haga 3 Medios Ironman este año, y tengo que empezar a correr en condiciones. La parte positiva es que parece que ya puedo entrenar sin molestias ya que no noto nada raro en el gemelo desde hace dos semanas-

En bici creo no voy mal del todo. Estoy peor que en enero, fruto de un mal mes de marzo, pero ahora con el cambio de hora, espero que mejor tiempo y creo que una buena base hecha, tienen que empezar a salir los números. Por otro lado, últimamente me pasaba que cojo mi pico en abril y no volvía a encontrarlo hasta septiembre… Este año me lo he tomado con más calma, voy más lento en la preparación, pero es que cuando tengo que estar bien del todo es a finales de mayo y aguantar hasta julio-agosto.  Y sobre todo, que estoy entrenando para triatlón, donde me montaré en la bici con las piernas frescas y no llenas de dolor por todas partes. Espero.

Duatlón de Arbizu. Crónica.

Arbizu no era una de las carreras marcadas en rojo en el calendario, pero tampoco quería ir a pasearme. Estas situaciones intermedias nunca suelen darme buenos resultados, pero una vez enterado de que el duatlón de Egüés no era individual, era el último duatlón que quedaba y además íbamos varios amigos de la grupeta, medio Vibike,.. Había que ir. Por otro lado, después de ver la lista de inscritos (Amatriain, Miguel,Pando, Aguirresarobe, Arnaiz, Maeztu, Jubera, Osoro, Urizar, Yus, Aguirre, Regillaga…), y que no tenía opciones ni de meterme entre los 15 primeros opté por seguir entrenando normal toda la semana, y sólo levantar el pie el viernes. Si algo sé después de tantos años en esto, es que tengo que llegar muy descansado a las carreras, pero tal como ha ido el mes anterior en el que he bajado mucho el volumen en la bici (no voluntariamente) tampoco puedo andar regalando entrenamientos.

El viernes empecé a preparar la bici para la ocasión. Previsiones de viento SO de entre 30 y 50 km/h, con rachas de ente 60 y 90 km/h en la Barranca (un angosto valle para los que no lo conozcan) no hacían presagiar un sector muy agradable. Después de darle muchas vueltas y leer muchos foros anglosajones, decidí montar las Laminar Cover en la rueda trasera y llevar la Zonda y la HED 6 delante, por si acaso. Una vez en Arbizu, después de unos meneos bastante serios en el viaje en coche por la zona de Araia, tras hablar con la gente que había por allí y tras ver cómo todo el mundo escogía llevar el menor perfil que tuvieran y que los que tenían tapas las dejaban puestas (Urizar, Angulo, Moreno…), salí a probar directamente con la Zonda y las tapas. La zona entre Etxarri y Arbizu era con viento cruzado, por lo que la prueba era suficientemente significativa, aunque en la zona de Lizarraga iba a pegar más pero menos cruzado. Me noté cómodo y lo dejé así.

Después de dar mil vueltas de un lado a otro (cosas de ir en tropa a las carreras), por fin dejo la bici en boxes y salgo a calentar. Son casi las cuatro, pero todavía hay gente entrando en boxes. Conclusión: otra vez que no sabemos cuánto tiempo hay para calentar ni cuándo vamos a empezar. Sigo sin tener demasiadas ganas de correr, así que me voy juntanto con gente del equipo para trotar un poco y sólo al final me hago media progresión.

Nos vamos poniendo en la salida, y para variar, me quedo tapado. Tampoco hay prisa y la recta se va a hacer muy larga con el viento de cara.

 

Después de una larga espera, por fin se da la salida. Desde el principio Amatriain se marcha con Arnaiz por detrás. El ritmo es bastante más lento que en Aranguren, lo que voy a aprovechando para ir remontando poco a poco, hasta que termino viéndome primero del grupo perseguidor, es decir, tercero en carrera ¡!??

Me parece un poco raro, pero en lugar de quitarme de en medio, me mantengo ahí, tirando del grupo porque me encuentro a gusto, mucho mejor de lo que me esperaba antes de salir, pero me están tocando los talones tres o cuatro veces y me van a acabar tirando. En una de estas, termino pisando la cuneta retorciéndome el tobillo, aunque tampoco es demasiado. Me pasa Astorkia y me pego a él. Enseguida, se me vuelve a cruzar el cable y le paso un relevillo. Cuando por fin vamos a llegar al cono de giro de 180°, me adelanta Aguirre con bastante fuerza, y cuando hacemos el giro … me pasan como 20 tíos por izquierda y derecha corriendo a 3’/km con el viento de culo y yo no tengo cambios por ningún lado para intentar seguirles. PICHÓN. Algún día aprenderé a correr con la cabeza fría, pero desde luego parece que ese momento no ha llegado después de 13 años en esto….

Bueno, sigo a mi ritmo, aunque lo que queda de la uña del dedo gordo del pie que me tuve que arrancar el jueves está empezando a molestarme bastante. Me junto con mi compañero Arias. Sé que es buena referencia y que al grupo de delante ya no lo pillamos, así que por lo menos a mantenernos así.

La recta con el viento de cara de la segunda vuelta la vuelvo a hacer tirando yo, pero por lo menos ahora sólo vamos 5 y uno es compañero de equipo, por lo que esta vez me importa menos. El pulso me ha bajado y voy algo más relajado. Cuando nos cruzamos con los cadetes que ya están subiendo en bici, se les ve con menos problemas con el viento de los que me imaginaba por lo empiezo a mentalizarme de que va a haber que hacer 32 km en bici (de verdad que pensaba que iba a dar una vuelta y pararme en boxes porque iba a estar impracticable).

Llegamos a la transición, casco, gafas, no-salto de la rana pero aún así, no sé qué puñetas hago que no acierto ni con una zapatilla ni con la otra y la izquierda se me acaba soltando antes el “oooooo” de los allí presentes. Me lo tomo con calma siguiendo los consejos de alguno que hay por ahí, me vuelvo a poner la zapatilla sin bajarme de la bici, y arranco con algo más de tranquilidad. Por supuesto, de Arias y mi grupo, ya no hay ni rastro.

Al llegar a la recta, empieza a pasarme más gente. No acabo de verme. No me noto ni con fuerzas para ponerme de pie, ni de intentar sprintar y coger un poco de ritmo. Me mentalizo de que con el viento de cara que hay, voy a avanzar mucho más manteniéndome acoplado, así que así me quedo. También veo que la gente va a tirones. Lo mismo pasas a uno que a los 200 metros te vuelven a pasar y nadie encuentra su ritmo, menos los dorsales 87 y 115, que lo encuentran enseguida cada vez que les pasa alguien: miran hacia atrás, ven que no hay moto con juez a la vista y se agarran a la rueda del que les pasa como si les fuera la vida en ello. Reciben un aviso de un juez, pero en cuanto pasa la moto, se ponen a rueda del siguiente duatleta que pasa. Hasta que en una de estas, uno de los que les sufre, Diego García, les dice que ya vale, que esto es una carrera sin drafting y se abre a la izquierda. Entonces ocurre algo que no había visto en mi vida: el 115 se va directamente hacia él cruzando todo el carril e intenta pegarle en el casco con la mano izquierda. Un intento de agresión en toda regla. El que me precede, creo que Jokin Sudupe, y yo le increpamos e intentamos proteger a Diego como podemos, y el 115 todavía dice que ” es que le estaba adelantado”. Con dos cojones.

A todo esto seguimos subiendo, con un viento del carajo, que tampoco nos hemos parado, pero desde luego, llevábamos cualquier cosa menos un ritmo de carrera entre una cosa y otras. Llegamos a la altura de una moto con una juez. Freno y le digo lo que ha pasado. Pone cara de susto, pero no dice nada. Sigo hacia arriba, que ahora ya la pendiente empieza a ponerse seria, pero desde luego muy concentrado no voy. El 115 ahora le intenta dar explicaciones a Diego, que evidentemente no se las acepta y le deja que se vaya. Me pongo a la altura de Diego (todo esto lo he visto desde unos metros más atrás) para intentar tranquilizarle. No deja de ser un sub23 que ha estado en mi equipo un par de años y no tiene que estar pasándolo muy bien en estos momentos.

 

Terminamos la subida juntos y le dejo que pase sabiendo que baja bastante mejor que yo, pero está completamente desconcentrado, apenas me saca distancia y a la salida de Lizarraga le mete un meneo el viento que le cambia de carril llevando sólo Mavic Cosmic de 50 en las dos ruedas. Viéndolo, yo me voy preparando para mi turno, pero cuando paso yo apenas me mueve. Me convenzo por fin de que tal como dicen las tapas o la rueda lenticular estabilizan la bicicleta y que con el perfil de la Zonda en la delantera me mantengo bien, para acoplarme y empezar a meter pedales como un loco. Transcurrida una vuelta, veo que he acertado y que “hay carrera”, o por lo menos que hay que terminar. Un poquito tarde, pero aprieto. El problema es que tengo los gemelos cargadísimos y la segunda vuelta se va a hacer muy larga.

 

 

La recta la vuelvo a hacer acoplado, pero en la subida tengo que meter el 25 desde el principio, que en la primera vuelta apenas había metido. En la bajada aprieto un poco más que en la primera vuelta, visto que las curvas no son peligrosas y no hay ninguna demasiado expuesta al aire.

Me exprimo en el último tramo “llano” sacando partido a la cabra y las ruedas, remontando dos o tres puestos y así llegamos a la transición. En cuanto echo pie a tierra, veo que el último sector se va a hacer largo. Voy corriendo por boxes dando pasitos cortos. Zapatillas y a correr. Poco a poco.

Como siempre pero esta vez con más motivo, una vez dejada la bici en la barra me relajo. Soy consciente de que no tengo mucho más que hacer ya en esta carrera, así que intento ir soltando piernas poco a poco para intentar llegar en el puesto más digno que pueda.

 

Intento empezar a contar la gente con la que nos cruzamos para ver en qué puesto va Borja y ver si se mete en el Top10… Le animo cuando justo acaba de pasar a Rozas y veo que va a terminar así la cosa. Por mi parte, me junto con Sudupe, una vez más, nos hemos pasado la carrera alternando puestos, y me dice que intentemos ir juntos.. La verdad es que ya no puedo ir mucho más, así que me pongo detrás cuando faltan 2 km, vamos remontando algún puesto, y desde luego, no le esprinto.

Entro a meta dedicando la carrera a mi hijo, (jejeje, cómo suena, no acabo de acostumbrarme) más que nada que porque es la primera carrera a la que viene e intuyo que su madre se ha quedado helada de frío, no porque esté muy orgulloso de mi rendimiento. No tenía mucho más en las piernas, pero por otro lado, sé que podía haberlo hecho mejor si hubiera estado mejor de cabeza.

Aunque todavía tengo pendiente el análisis, el sábado recordé por qué dejé de hacer duatlones…