Triatlón Sprint Tudela. Previa.

Tras otra semana de recuperación, entrenar poco y sin mucha intensidad, pero sin dormirme, llega uno de mis clásicos del verano. Entre mis favoritos: al ladito de Valtierra, familiar, bonito y exigente (que sea plano no quiere decir necesariamente que sea fácil), con natación en el Ebro incluida.

Nunca me ha salido bien. Desde mi primera participación en 2002, en la que cogí la bici el cuarto por la cola tras más de un minuto intentando quitarme el neopreno ante la desesperación de mi hermano y me pasé 20 km persiguiendo a un grupo de 30 (sin éxito, claro). En 2009 ya lo hice mejor, pero me quedé del grupito bueno en bici por gañán, en 2010 no pude correr porque estaba tocado de la espalda y en 2011 todavía estaba con la cabeza tocada desde Lekeitio y casi no había cogido la bici.

A pesar de que coinciden 4 carreras en el mismo fin de semana, y tres de ellas en Navarra, alguien tendría que dar explicaciones por esto, hay más de 200 inscritos, de lo cual me alegro, sobre todo por toda la gente del S.D.R. Arenas.

Están los buenos de siempre, y luego habrá que intentar meterse en el grupo de atrás. Salida desde el agua (otra asignatura pendiente), acertar con la corriente, intentar hacer bien la transición y apretar. Una vez en la carretera principal, habrá que ver cómo está la situación de carrera (más que nada dónde está mi primo Iñaki), pero no creo que venga ningún grupo grande interesante por detrás.

El objetivo, claro: mejorar lo del año pasado (30º)

 

Triatlón olímpico Donosti. Onditz 2012. Análisis.

Natación.

Una buena colocación, una buena salida y una distancia que me gusta. Resultado: la segunda mejor natación de la temporada, por detrás de Valencia, mejor que en Zarautz y a años luz de los truños que me han salido en los sprint.
Mis referencias de carreras con drafting me han sacado lo mismo que en un sprint, pero en el doble de distancia.
Y las referencias de larga, pues eso, se me fueron un poco más que en Valencia. Milagros no se puede hacer. Ya sabía que estaba nadando peor que en febrero.

Onditz 2012

 

tiempo dif dif(%)

ritmo/100

Unanue

19:45 03:54 16%

01:15

Aimar 22:18 01:21 6% 01:25
Rozas 22:38 01:01 4% 01:26
Oka 21:36 02:03 9% 01:23
Berdud 21:37 02:02 9% 01:23
Goñi 23:02 00:37 3% 01:28
Bizkarra 23:37 00:02 0% 01:30

Diego

23:39 0%

01:30

Ciclismo.

Una carrera con drafting y tanta estrategia no es fácil de analizar. Lo más sencillo: 255 watios medios y 299 normalizados. Prácticamente clavado al año 2010, pero hechos con más cabeza, hace que rindan mucho más.

Y luego se puede ver lo que me haría falta en las subidas, porque vi que con lo que tengo no me llega:
Subida a Berio: 1’30” a 380 watios y me quedo.
Subida a Zuatzu por detrás: 2’30” a 360 watios y ya no me quedo (los buenos se me habían ido) pero tampoco cogemos a los de delante.

Subida a Orio (hasta pasar la herradura): 13’10” a 328w.

Es lo que hay. Apenas he trabajado la Potencia Aeróbica Máxima, porque cuando iba a empezar, me lesioné y tampoco es cuestión de hacer intervalos de 1 minuto a 400w con lumbago.

Y por último, que ya puedo actualizar mi FTP para bici de carretera:

  • En la primera hora hice 270 w (casi todo menos la bajada final) y 298w normalizados.
  • En los 20 minutos siguientes a comenzar la subida a Orio. 312 y 321.

Running.

Y luego pude correr el que creo que ha sido mi mejor 10000 en un triatlón (36.24 en clasi, 35.36 en 10 km de GPS). Pensaba que no lo había sido porque ni corriendo me notaba muy ligero ni el puesto parcial final era espectacular, pero tirando de disco duro he visto que sí… Me mantuve muy constante (hasta el flatazo del km9 que resolví muy bien) y no demasiado lejos del máximo que puedo hacer en un 10 km de una carrera a pie. (34.54). Imagen del SportTracks en la que se ve la diferencia de cada paso por kilómetro respecto al promedio.

Más calor del que me suele venir bien, pero los botellines de agua por encima y en las piernas me fueron bastante bien, aunque todavía tengo que mejorar lo de los geles.

RESUMEN

Creo que mi mejor carrera en distancia olímpica (mejor que la de Madrid de GGEE de 2010). Todo se puede mejorar, pero viendo la clasificación, creo que no podía subir muchos más puestos. Me da bastante rabia haber perdido un par de segundos el cien en natación, pero tampoco hay que darle muchas vueltas.

Tendría que mejorar un poco la bici en las subidas explosivas y el margen de mejorar en las bajadas es infinito, pero bueno, que el objetivo principal en esta temporada tiene una bici de 120 km llanos y no se pueden ocupar tres asientos con el mismo culo.

Lo que más me ha satisfacción me ha dado ha sido poder sacar a la carretera lo que de verdad llevaba dentro y me había trabajado y que esta temporada todavía no había salido por una cosa o por otra. Ya está, a pasar página.

Triatlón olímpico Donosti. Onditz 2012. Crónica.

La estrategia principal del fin de semana, era minimizar los riesgos de que algo saliese mal al máximo posible. Así que optamos por hacer las cosas bien, con calma y de forma más o menos metódica.

El sábado por la tarde, ya estábamos en Donosti, donde hicimos la bajada de Igeldo y los 5 primeros y ratoneros kilómetros en coche. Con Haritz como guía y referencia (la siguiente vez tengo que llevar lápiz y papel porque la información me desbordó) reconocimos el terreno (muy bien!) y nos fuimos a casa a ver el fútbol, cenar y dormir.

A las 6.45 arriba, desayuno de siempre, ducha y cumplimos el primer objetivo del día, que es pasar el control de material nada más abrirse y quitarnos el estrés de la cola de 600 tíos.

Al colgar la bici de la barra, se me ocurre echar un ojo al freno trasero que me “ajustaron” en una conocida tienda del barrio de Judizmendi (a la que ahora ya sí que sí, no pienso volver en mi vida). El ajuste me lo cobraron, pero a pesar de que les dije que eso no estaba bien, me dijeron que después de tres días allí, tenían que cambiar los muelles¿? así que me la llevé tal cual. Bueno, 40 minutos con Alberto y Solis, apretando y desapretando, intentando encontrar una posición donde la rueda no rozara con una de las inmóviles pastillas de freno. Sin éxito. (Mal. Tenía que haberla llevado antes a Vibike y un problema menos). El roce no era demasiado grande, así que opté por dejarlo así.

Total, que casi llego a la arena de los últimos.Y de repente se da la salida de las chicas, que yo pensaba que era a las 9.30, pero han adelantado todas las salidas 15 minutos. Así que ya no hay tiempo de calentar. O caliento o cojo sitio. Me tiro al agua rápido y hago unos 200 metros en la zona en la que todavía se hace pie con facilidad y me voy rápido a la línea de salida.
En el centro. Ni gallos, ni nada. En el centro. Vigilo al juez que lleva en la mano la bocina como si llevara el Santo Grial y ya no le pierdo de vista. Haritz y Kepin están detrás de mi raja que te raja. Les digo: “al loro”… Siguen hablando. “al loro”… “que os den”… Sigo mirando al juez. Llega a la esquina… Y de repente salen los de esa esquina. No oigo ni bocina ni nada. Sólo corro. Miro de reojillo cual delantero al juez de línea cuando sabe que ha arrancado en posición dudosa, pero sé que eso ya no hay quien lo pare y llego al agua el primero de mi zona, creo que destacado. Bien, otro objetivo cumplido.

Cuando empiezo a valorar dónde me tengo que tirar, me caigo. Bueno, ya no hay que pensar. Ya estoy dentro, así que me pongo a nadar, aunque no cubre ni 40 cm… a mi lado llega gente que todavía está de pie y me adelanta. Así que de nuevo de pie. Dos pasos y a nadar. A todo lo que da mi cuerpo. Ya habrá tiempo para descansar. Veo a mi derecha un tío metiendo pies como un loco. Vale, pues yo, también. Pasado un tiempo que se me hace eterno, veo que eso ya es definitivamente insostenible, y aflojo un poco para situarme y recuperar la respiración. Tengo dos avanzadillas por los flancos,  camino libre por delante y la boya perfectamente enfilada. Pues nada, a seguir así.
Llega la primera boya. Me abro ligeramente, y ni un golpe. Así da gusto. A partir de ahí, a seguir la hilera. Vamos en fila de dos o tres. Bien rectos y todos al mismo ritmo, así que ya no es momento ni de intentar acelerar, ni cambiar, ni nada. Intentar relajarme pero sin perder la concentración. Entonces distingo a Bizkarra justo a mi lado derecho. Bueno, pues estamos justo en el sitio previsto y deseado. Así hasta el final. Intento ponerme de pie lo más tarde posible y a correr.

Gorka me ve y me dice que intente seguirle en bici. Ya, si eso ya lo sé… otra cosa es que pueda.. Nos cantan el puesto 40 (luego sería el 50), que está pero que muy bien, teniendo en cuenta los desastres de esta temporada en nataciones cortas, y que en 2010 (mi último olímpico) salí el 99…

Encuentro mi bici a la primera. Me quito el traje en un tiempo normal y otra vez se me enreda el dorsal. Me cuesta lo suyo ponérmelo, pero arranco. Tengo todos los boxes para correr con la bici en la mano, lo que aprovecho para ver a quiénes he conseguido sacar algo de tiempo en el agua.
Salto de la rana y Bizkarra que ya se me ha escapado. Bueno, que no cunda el pánico. Hay mucho tiempo y ciclistas de sobra por detrás, para intentar hacer algo. Salir delante permite tirar de estrategia, y si mi habilidad no ha funcionado, intentaremos que lo haga la cabeza. De momento, tiro, para ir cogiendo un poco de ritmo. Enseguida, empiezo a mirar hacia atrás. Llega Etor. Bien. Pues aquí hay que quedarse. Nos vamos relevando hasta llegar a Berio. Empieza la fiesta, yo todavía no tengo las piernas en su sitio, y Etor y otro se me escapan. Nos quedamos dos o tres. Bueno, a ritmo. Bajamos hacia Zuatzu (menos mal que lo vimos el sábado) y empiezan los giros de 90º. Vamos recogiendo gente y para cuando termina la última ratonera y salimos a la N-I estamos unos 10.
Éste es otro de los momentos claves de la carrera. Si nos ponemos de acuerdo, aunque no seamos grandes ciclistas (parece que ninguno destaca sobre los demás), podemos recortar si los de delante no se entienden. Nos cuesta dos o tres relevos, en los que sólo pasamos tres, y algún gesto para que que al final lo consigamos. Vamos realmente rápido, sin que el esfuerzo sea demasiado grande y cogemos a un grupo de unos diez. Según nos vamos acercando me pongo delante y distingo a Goñi, Bizkarra (que le veo que lleva un mosqueo de 3 pares), Astigarraga, Etor… Bueno, por fin. La situación de carrera que llevaba años buscando. Se ve que no estaban pasando y cuando llegamos nosotros tampoco lo hacen. Doy un par de relevos y como veo que ya no hay nada que hacer ahí, me voy para atrás, cuando de repente llega el grupo tirado por Solis.. Pues nada. Nos hemos juntado 30 en un momento. Demasiada gente para un carril sin arcén, así que en cuanto veo un hueco, remonto y me voy para adelante y evitar riesgos. Mientras maniobraba se han escapado Bizkarra y Regillaga.. Tampoco sé si hubiera podido seguirles, pero bueno. Antes de que me dé cuenta, veo que llega el cruce hacia el camping y entro el primero en la curva. Bien.
Enseguida pasa Astigarraga.. y unos cuantos detrás. Demasiado para mí. 350w no son suficientes para salir tras ellos.

El grupo se fracciona y se van unos 8 hacia adelante y atrás vamos los más diesel: Etor, Sarasola, Ilazki Zalakain y Bernaola. Tira sobre todo Etor y yo hago lo que puedo. A ese ritmo no creo que perdamos demasiado. Pasamos la curva de herradura, y me acuerdo de que hay que seguir apretando. Más concentración: empieza la bajada. Intento recordar las curvas en las que sí había que frenar y en las que no, pero en la primera ya pierdo la cuenta y se me escapan un poco. Tampoco estoy bajando mal (al menos eso creo) y ya no voy a perder mucho. Cuando de repente, Solís me pasa por el exterior como un misil (algún día vas a acabar tirándome!!), me asusto, y entonces me pasan otros 15. Bueno, que es igual. Quedan 2 km a la T2. Si aprieto un poco en el llano les recorto y queda mi sector. Así que la parte del Rekondo la hago todavía con más cuidado y por fin llegamos al llano. Un par de arreones sin volverme loco, y llegamos a la altura del todotodo, donde empiezo a oir mi nombre: no me ha pasado nada, estoy “delante” y ha salido todo según lo previsto. Estoy a punto de echarme a llorar…
Me bajo de la bici en plan cutre (cada vez veo que es más seguro y rápido) , dejo la bici, me pongo los calcetines Goka que dieron en Lekeitio y probé el martes, cojo mis dos geles de 226ers, T6, Garmin y a correr.
Antes del túnel de Ondarreta ya he adelantado a casi todos los de la bajada de Igeldo. Llevo buen ritmo pero ya veo que tampoco es para tirar cohetes. Lo de correr con los geles en la mano no me acaba de gustar, así que no sigo las instrucciones del fabricante (y me tomo el primero sin agua…) Error gordo. El otro, me lo meto en el tirante del mono.. A partir de aquí, dureza mental, concentración, intentar bracear y estirar zancada.

Voy pasando gente, ahora ya más despacio, y también me doblan. Eneko con Godoy (joe, pero si sólo me llevan una vuelta calculo que me llevan unos 10-12 minutos, así que muy bien), un australiano, Reig.. Bueno, a lo mío. Adelanto a las australianas, lo que hace que lleve a la bicicleta de la primera chica tocando el silbato detrás de mí durante un rato y me pone un poco nervioso. Cada paso por meta es una gozada: En dos o tres puntos hay mucha gente que me conoce y da gusto pasar, como todos los años. En la tercera vuelta por fin paso a Corroto, que me llevaba 10 metros desde hacía 6 km. Ya al pasar por última vez en el túnel, en el km 9, sin saber muy bien por qué, me entra un dolor de flato horrible. Hacia un montón de años que no me pasaba. Reduzco un poco (bastante) el ritmo para ver si se pasa, pero sin parar del todo…  me cruzo con Haritz, que me dice que tengo que luchar hasta el final.. Ya, pero necesito que se me pase el dolor. Son unos 200-300m, que se me hacen eternos, pero más o menos al pasar por debajo del que fue mi piso de estudiante, se me pasa y vuelvo a apretar, sin perder más puestos.

Recta de meta, mirada para atrás, Corroto que no me alcanza y dedicatoria para mi bro..que ha sabido tocar las teclas que hacían falta en mi cabeza.

Por fin, la carrera que estaba buscando y en uno de los sitios más especiales para mí.

Triatlón olímpico Donosti. Previa.

El domingo se cumple el décimo aniversario de mi debut en el triatlón, que fue en el Memorial Onditz, de San Sebastián. Por ese y otros muchos motivos (los cinco años que viví allí durante la carrera, que es la sede de mi equipo, la belleza natural de la bahía) para mí siempre es especial correr en Donosti. Me da pena que se haya convertido en una carrera masificada, que se les ha ido de las manos y que cada año es un caos un poco más grande, pero este año he vuelto a caer y me he inscrito junto a 18 compañeros de equipo más.

Esta semana casi no he entrenado. Entre la recuperación de la caída de Lekeitio y viaje de trabajo, he conseguido sumar 1 hora de carrera a pie, 2 de bici y 2000 metros de natación. O sea, recuperación. Pero más que la física, he intentado recuperar la parte mental. Creo que ya se nota que estoy bastante desanimado. Las cosas no me están saliendo como esperaba, más que porque yo no ande, porque todos los días me está pasando algo. Pero siendo de sangre navarra y alavés de nacimiento, a cabezón no me gana casi nadie. Así que seguiremos insistiendo.

No obstante, además de insistir, hay que poner remedio o solución a las causas de los problemas (incluyendo los percances y los de mi cabeza) y en eso estamos.

Aunque nunca me han salido grandes carreras en Donosti, no sé porqué me da, que el domingo van a salir bien las cosas. El objetivo es mejorar lo de 2010 (en 2011 todavía tenía la cabeza como un sonajero y me pasé la carrera dando vueltas con un megáfono a 35ºC)

Triatlón de Lekeitio 2012. Análisis.

Natación:
La peor natación del año con diferencia (parcial 65). Menos con Bizkarra, que otra vez volvió a salir delante de mí en un sprint, con el resto de referencias clásicas, perdí entre 30 y 45 segundos más de lo habitual este año, que en 750 metros es una barbaridad. La mayoría de ese tiempo, probablemente esté en la salida, donde además de reaccionar tarde (no oí la puñetera bocina, si es que llegó a sonar), me equivoqué poniéndome detrás de los re-buenos. Para cuando encontré el hueco que quería, ya había pasado casi un minuto, porque se me había metido gente por todos lados. Ahí prácticamente terminó todo.

Bici:
Ya sabía que iba mal colocado, así que tiré a muerte desde el principio para intentar recuperar o enganchar con algún grupo. Pero yo sólo (o con alguno de mi nivel), no voy a conseguir coger a los de delante. Si estoy con ellos, les puedo aguantar (creo, porque todavía no se ha dado la ocasión), pero no les voy a recortar tirando yo. Así que cuando vienen buenos ciclistas por detrás, luego se me escapan porque estoy fundido (310 w normalizados en los primeros diez minutos).

En amarillo, 2011. En rojo, 2012.

Pero tampoco puedo esperar a que vengan por detrás a llevarme en carroza, porque la diferencia se puede volver insalvable, y porque puede que en algún repecho me suelten, así que habrá que estar un poco más atento y estar más pendiente de todo, que no todo es meter watios.

Con la caída, cuando creo que estaba bajando bien, definitivamente se terminó la carrera. Aún así, saqué los mismos watios normalizados que el año pasado.

Correr:
Sin más. Tenía dolor y de nuevo rabia, pero ésta vez más tirando hacia la frustración, así que tampoco corrí como en Hondarribi porque no tenía ninguna aspiración, más que la de coger a Guz cuando le vi en el giro (que no es poco).

Conclusión.
Creía que en los sprints, con lo que había mejorado la nataciónen la piscina este año, podía hacer algo, pero por una cosa o por otra, no estoy saliendo del agua donde pensaba que iba a salir. Exactamente igual que lo que me pasó el año pasado. Además, de nadar, hacen falta otras cosas, que probablemente a mi me falten, y ésta no sea mi distancia. Me queda otro en Tudela dentro de semana y media, con agua dulce y sin bajadas. Si ése ya no sale bien, para el año que viene me replantearé si me merece la pena correr estas carreras.
Pero antes, este domingo el olímpico de Donosti, donde hace 10 años debuté en este deporte. A ver si en un poco más de distancia se me da mejor la cosa.

Triatlón de Lekeitio 2012. Crónica.

Salimos de Vitoria a 28ºC y camisetita de tirantes, y llegamos a Lekeitio (por Urkiola), a 16ºC y lloviendo. Íbamos bastante motivados, pero llegar con ese ambiente, la verdad que desmoraliza bastante. Pero bueno, total, vamos a ir mojados de una forma u otra, así que al tema.

Dejamos todo en boxes rápido (tanto que se me olvidó dejar el Garmin) y nos vamos a resguardar debajo de la Iglesia, que había una ambiente espectacular.

En la salida, veo en la de las chicas que la corriente, las lleva hacia la izquierda, aunque las olas van hacia el otro lado y decido colocarme en el centro, que es donde hay más sitio, en primera fila. Tras hablar con Gari, pienso que igual es mejor ponerme detrás de los buenos, así que me coloco tras Muller, Okamika y Unanue. Sin esperanza ninguna de coger sus pies, pero queriendo nadar con espacio. Error.

Se da la salida (se supone, porque yo no oí ni bocina ni nada), y como siempre, llego en cuarta línea al agua. Tardo en lanzarme, pero me han adelantado por todos lados, y ya no tengo sitio libre y me llevo un par de patadas en la cara. Sigo estando bien orientado, pero todavía no he dado ni dos brazadas buenas, y tengo mucha gente por delante. De repente, se abre el espacio por delante.. Pero es muy tarde. Llega la temida primera boya en la que hay que girar casi 180 grados, pero se pasa mejor de lo esperado y ahora sí empiezo a nadar. Cojo unos pies y me centro, pero veo que voy demasiado relajado y cambio para marcharme. Pero sé que voy mal.

Delante de mí sale Taracena y a mi lado Alberto, que sale más rápido que yo por la arena.

Encuentro la bici rápido, no me pongo gafas y salgo. Toca una de las líneas de montaje más complicadas del mundo, estrecha, con árboles, bancos y un pivote… y el típico gilipollas que llega dando gritos. Total que fallo de nuevo en el salto, intento montarme de forma tradicional, vuelvo a intentar saltar, y al final vuelvo al tradicional, metiendo un pie al principio. A pesar del desastre, no he perdido tanto y le cojo a Alberto antes de terminar el pueblo. Sé lo que toca, apretar, apretar y apretar. En la rotonda de bajada de la variante ya veo que el asfalto y los frenos están peligrosos, pero bueno, no es circuito difícil. Sigo tirando, con alguna colaboración puntual. Llega Ander del Antxintxika, a quien no conocía e hizo el mejor parcial y nos suelta antes de tiempo… Me marcho con uno de Zornotza (creo que Etor Etxeandia) y otro chico y vamos cogiendo gente.

Primera bajada. Salvo algún kamikaze que pasa, no pierdo el grupo y bajo bastante bien, tras aplicar lo practicado el jueves en Zaldiaran. Al cruzarnos con la cabeza veo que vamos bastante atrás, pero tampoco me sorprende. Por una vez, el giro de 180º también lo hago bien, y me quedo tras el chico de Zornotza. Subimos fuerte, pero aguanto bien, empieza la bajada. En la segunda curva se cae un chico del SVC. Joder, que ruido hace una bici en una caída… Y dos curvas más tarde, sin darme cuenta, me caigo yo. No sé ni cómo ni por qué, pero estoy resbalando por el suelo y casi me meto debajo de la ambulancia que viene por el otro carril. Me gritan desde la ambulancia si estoy bien. Pues no. Me duele la cadera y el codo, pero cojo la bici, pongo la cadena al segundo intento y me monto ante el aplauso de los coches que han parado detrás de la ambulancia. En este rato sólo ha pasado un grupo de cuatro, lo que me sorprende bastante. Empiezo a tirar con rabia para abajo… Me he caído casi en la última curva, y ahora es fácil. Me duele, pero no me limita. Miro para atrás y veo un grupito, así que me dejo coger, pero no van nada rápido y tras un par de relevos, meto un hachazo de los que no meto nunca para por lo menos poner en fila a los que van tocándose los huevos atrás. La entrada al pueblo, me la tomo con calma, porque ya lo del pavés  mojado puede ser de escándalo.

Transición normal y a correr. El dolor sigue sin limitarme pero me noto cascadillo, y no tengo las piernas de Hondarribi. También aquí sé de  sobra lo que toca. Sufrir hasta el giro, y luego alargar zancada. Sigo pasando gente.. Y empiezo a cruzarme con gente a la que gané en Hondarribi. Poco después del giro me adelanta uno que no tengo ni idea de quién es, e intento pegarme a él. Sólo me queda intentar coger a Guz, más que nada por no tener que aguantarle durante lo que queda de año. Creo que me da tiempo, pero va ligerillo.. con las rodillas por el suelo, pero rápido. Le paso antes de encarar el puerto, y me centro en que ya no me pase nadie más. Por lo menos he terminado, que cuando me vi en el suelo no las tenía todas conmigo.

Puesto 38 y fuera de la primera página de la clasificación. Casi igual que el año pasado, pero esta vez había bastante menos nivel. Otra oportunidad perdida, esta vez con caída incluida, y cada vez quedan menos.

 

Triatlón de Lekeitio 2012. Previa.

Y casi sin recuperarnos del fin de semana de Zarautz + DST (o más bien, sin casi), llega otro de los clásicos. Lekeitio. El triatlón de los golpes y patadas en la natación, de la agonía en Milloi, del giro de 180º en bajada donde casi siempre pierdo al grupo, de la subida al faro corriendo y una de las llegadas más bonitas del triatlón en Euskadi y donde el año pasado casi me dejo allí la cabeza y algo más por volver al coche sin casco.

Se van acabando las oportunidades. Es lo que tiene concentrar la temporada en tres meses y que uno entero estés lesionado. Es un terreno que otros años me iba bien, con tiempo para respirar algo antes de empezar a subir y con bajadas fáciles.

Estreno neopreno. Esta vez, mío. Xterra Vector ProX3 (al 50% en xterrawetsuits.co.uk), talla SLO.  Bastante más parecido al Sailfish One que al Blueseventy Helix.

Ayer hice una pequeña prueba en el pantano, bastante satisfactoria, pero como siempre, es fundamental colocarlo todo en su sitio. Sólo espero que tras tenerlo una noche con él en agua, me cueste menos ponérmelo en Lekeitio que lo que me costó ayer en Ullibarri.

Espero veros allí a muchos, y ya que parece que los golpes serán inevitables, por lo menos, no nos peguemos entre amigos.